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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ayer

Ayer, luego de algunos días de esperar me fui a entrenar.
Debo confesar que la pereza se quería apoderar de mí.
La flojera intentaba ganarle a mis ganas de volver a las canchas.
Luego de una llamada a mi entrenador, y de confirmar que no iría por las puras, me dirigí a mi cuarto a ponerme la ropa que ya hace mucho había dejado de usar.

No me sorprendió ver mis zapatillas con polvo.
No me sorprendió que mi ropa tenga ese tufillo ha guardado que me suele dar alergia.
No me sorprendió encontrar mi rodillera con moho.

Era lo esperado.
Todos mis implementos me esperaban.
Ya me esperaban desde hace unos 6 meses.
Me esperaban desde que las usé por última vez.
Desde que las volví a desempolvar en la época universitaria.

Ayer fue extraño tomar el carro en un sentido que ya había olvidado.
Ayer fue raro abrir mi billetera para mostrar mi carnet universitario.
Ayer vi muchas caras nuevas.
Ayer sentí la universidad distinta.

Encontré muchos cambios.
Muchas cosas distintas y nuevas.
Y por primera vez me sentí ajena.
Me sentí extraña, casi una intrusa.

Pero todo cambió al ver el coliseo.
Todo cambio porque me sentí a gusto.
Todo cambio porque me sentí en mi zona, en mi barrio, en mi espacio.

Al pisar su suelo mi rostro se ilumino.
Al pisar su suelo mi sonrisa se expandió.
Al pisar su suelo mis pies se sintieron a gusto y solo esperaban para empezar a correr.

Ayer me sentí a gusto al regresar al deporte.
Ayer me reencontré con amigos que había dejado de lado,
Que había dejado en un segundo plano.
Pero que por suerte me recibieron con los brazos abiertos.

Fue genial el recibimiento.
Porque fue como si nunca lo hubiera dejado.
Como si solo un día antes hubiera entrenado.
Como si nada.

Me encanta el deporte.
Me encanta sentirme libre.
Saber que puedo vestir como me de la gana y no ser criticada por eso.
Saber que puedo gritar a todo pulmón y que nadie me dirá que me calle.
Saber que puedo correr y sudar, sin que me sienta incomoda.
Saber que puedo comportarme como una niña, sin miedo al que dirán.
Sin preocuparme por la edad.
Sin importarme si estoy enferma.

Ayer el entrenamiento llegó a su fin a las 9:30pm.
Y me sentí súper bien.
Me sentí muy a gusto.
Me sentí contenta.
Y me despedí con una promesa clara y directa: Volver.

martes, 3 de noviembre de 2009

Hoy es el día

Y llegó.
Tras un fin de semana con muchas actividades.
Tras un fin de semana de películas, deporte, caballos y comida.
Tras un lunes de trabajo.
Tras un lunes de llegar a mi casa temprano.
Llegó el día que, en cierta forma, he esperado.

El clima con solcito me anima,
y me provoca regresar a las canchas.
Hoy me espera mi pasión.
Hoy me espera, y creo que lo hace con los brazos abiertos.
Debo confesar que aún me atemoriza.

Yo aún tengo miedo.
Aún no puedo abrirle los brazos de la misma forma que lo hacía antes.
Aún no puedo, ni logro recuperar la confianza que le tenía.

Pero no es para poco,
esa vez me jugó una mala pasada,
esa vez me alejo de él, y yo no quería.
No quería y menos en ese momento.

Pero así fue.
Tal vez me puso una prueba.
Quizás buscaba descubrir cuanto podía gustarme.
O tal vez solo quería que yo demostrara a los demás lo fuerte que podía ser.

Mi cuerpo tal vez necesitaba un alto,
un descanso de tanto golpe,
de tanto entrenamiento,
de tanto desgaste físico.
Pero acaso era necesario que me lo haga saber de esa forma?
Era necesario que me haga sufrir de esa forma?

Ya fue,
ya pasó,
No le guardo rencor a nadie, ni a nada.
No me arrepiento de nada,
todo pasa por algo.

No soy resentida, o al menos no me dura para siempre.
Aprendí a perdonar,
aprendí a comprender,
aprendí a entender.

Hoy será como un nuevo inicio,
como si empezará de cero,
como si nunca lo hubiera practicado.

Pero el cariño será el mismo,
el afecto al deporte no ha disminuido,
mi pasión no ha cambiado.

Espérame

sábado, 31 de octubre de 2009

Martes

Estoy a poco de regresar a las canchas.
El martes un tablero y una pelota me esperan.
Mis zapatillas están con polvo.
Mi ropa deportiva casi ha pasado a ser mi pijama.

Debo confesar que no creí volver.
Debo confesar que, aunque me sigue encantando el deporte, no pensé jugarlo de nuevo.
Pero una parte de mi cuerpo necesita ser probada.
Una parte de mi cuerpo será puesta a prueba.

Regreso a las canchas por mi salud.
Regreso a las canchas para saber que a futuro no sufriré por el dolor.

Mi rodilla me volvió a jugar una mala pasada.
Decidió que debía hacerme acordar aquel día.
Aquel día que la herí.
Aquel día que la odie.
Aquel día que prefiero olvidar.

Nunca conté cómo me lesioné.
No lo hice porque traía consigo mucho dolor.
Traía consigo el herir a terceras personas, a las cuales no quería ni quiero afectar.
La historia ya pasó, hace casi un año.

Ahora solo espero que el dolor pare.
Solo espero que a futuro pueda hacer mi vida tranquila, sin temor a sentir lo mismo.
Sin temor a ponerme pantalones cortos y zapatillas para ir a correr.
Sin temor a meterme a un gym.
Sin temor al bajar de las combis.
Sin temor a nada.

El martes regreso a las canchas.
Y aunque no esté a su 100%, espero que mi rodilla no me juegue una mala pasada.
Pero espero que no sea por un solo día.

miércoles, 5 de agosto de 2009

327

327 es el número de contactos que tengo en el MSN

Los 327 están divididos en 8 grupos

82 pertenecen al grupo denominado basket. Ahí tengo a toda la gente que jugó conmigo, o que conocí en este mundo basketbolero.

43 pertenecen al grupo denominado Colegio. En él están todas mis amigas del cole, todas las hijas de Cristo Rey.

15 son del grupo Compañeros de trabajo. Ahí básicamente esta la gente de la cepre (mi actual y única chamba estable)

96 (el grupo más numeroso) es el dedicado a Comunica. Toda la gente que conozco o conocí durante el tiempo de estudios en facultad pertenecen a este grupo.

9 son los contactos que tengo de mis familiares. Mi hermano, mi madre, primas y primos y tías

41 pertenecen al grupo Universidad. En el tengo a la gente que conocí en generales letras, o en algún otro lugar, que son de la cato.

7 son del grupo Otros contactos. Gente que agregué, o me agregó, y no tengo idea de quién son.

34, por último, pertenecen al grupo amigos. En este grupo están las personas que no pertenecen a ninguno de los grupos anteriores.

De los 327 contactos, 3 los bloquee, por algún motivo… no recuerdo cual, pero mejor los dejo bloqueados.

De los 327 contactos, probablemente la mitad nunca se conecte. Es más, es probable que ese ya no sea su correo.

Y, de estos 327 contactos, solo converso seguido con más o menos 22 personas. ¿Extraño? La verdad no creo, pues sospecho que a muchos les pasa lo mismo.

lunes, 20 de julio de 2009

Casito…

Durante el verano del 2008, y como muchos veranos, dedique parte de mi tiempo en entrenar.
Entrenaba en un cole, porque el entrenador de la univ, también era entrenador de ese cole.
Entonces, como mi entrenador vivía cerca a la cato, nos jalaba a mí y a otras chicas al colegio, cosa que así nadie tenía excusa para faltar al entrenamiento. Para esto, teníamos dos puntos de encuentro. Cuando íbamos todas las de la zona nos recogía en un punto en la av. La marina. Pero, había días que solo iba yo; esos días me esperaba en sucre.

Bueno, la cosa es que uno de esos días, yo estaba algo tarde, por lo que mi entrenador me llamó para conocer mi paradero. Yo ya estaba en la combi, camino al lugar de encuentro, y le informé de esto al contestar el cel.
Lo guardé, y minutos después llegué a la esquina en la que tenía que bajar. La mochila cayó sobre mi hombro y mientras bajaba sentí algo extraña en ella. Claro, todo esto paso en cuestión de segundos.
Ya había terminado de bajar, y un pata bajo justo detrás mio. Cuando pasé la mochila adelante para ver si me faltaba algo, noté que estaba abierta, y al buscar, mi cel no estaba. Miré automáticamente al pata quien caminaba todo campante, y –aun no sé cómo- lo agarré del brazo. Solo atinaba a decirle: dame mi celular!! No temblé ni un poquito, nada, me mostré firme.
Al pata creo que lo tomé de sorpresa porque no hacía nada. Solo atinaba a decir: yo no tengo nada.

Un rato después, caí en cuenta que mi entrenador me esperaba, pero, no se había dado cuenta de lo que pasaba. Así que lo miré y le dije: NO ME QUIERE DAR MI CELULAR!! Mi entrenador se bajó del carro, y yo seguía colgada del brazo del pata, que en ese momento, al sentirse acorralado, solo atinó a darme mi celular y decir: se te había caído, te lo iba a dar!
Entenderán la molestia y cólera por su frescura. El pata siguió su camino como si nada hubiera pasado. Nosotros nos subimos al carro, pasamos a su lado, lo miramos con cara de pocos amigos, y segundos después paso a nuestro lado una policía motorizada. Aún no sé por qué, pero saqué la cabeza, y le pasé la voz. Grave error!! La señorita nos hizo estacionar, para identificar al choro. Minutos después, estábamos en la comisaria, sentando la denuncia (obligados por los tombos) Así, y luego de 1 hora y media, creo, logramos salir de la comisaria, y logramos llegar al entrenamiento.

Pero, el resultado al menos fue positivo, y mi celular se quedó conmigo y el choro al menos paso 24 horas en la comisaria.

los dejó con el tema de ese verano)

sábado, 30 de mayo de 2009

Nervios

Los nervios me invaden. Hoy después de mucho tiempo, regreso a las canchas.
Se siente como la primera vez que jugué un partido. Como la primera vez que vestí la camiseta, y salí a la cancha a dar el todo por el todo.
Estoy nerviosa, y quizás hasta con miedo.
Hoy después de la operación, jugaré.
Tendré que sacar el polvo de mis zapatillas.
Mi ropa deportiva, que antes era lavada a diario; dejará de ser un bulto en el cajón.

Estoy nerviosa, estoy fría. No puedo ni dormir.
Mi corazón se acelera. Es como si nunca hubiera jugado.
Ya quiero que sean las 7pm. Ya quiero que empiece el partido.

Pero igual tengo miedo. Hace 8 meses que me operaron
Hace 8 meses que no juego un partido.
Y mi corazón se acelera más. Pienso que quiero jugar como siempre, pero, sé que no será del todo posible.
Mi inconsciente es aún más fuerte, y sé que no me permitirá jugar como yo quisiera.
Pero no importa, igual juego.
Ya me perdí otras “últimas veces”
Esta vez no me pierdo mi último interfacultades.

Llego la hora...
… nos vemos en la cancha.

martes, 19 de mayo de 2009

Pasión

Una pasión no se deja de lado
Una pasión no se olvida
Una pasión se extraña
Una pasión no se abandona
Una pasión te hace regresar tarde o temprano
Una pasión te rodea

Yo tengo una pasión
Una pasión que extraño
Una pasión dejada de lado
Una pasión abandonada
Una pasión relegada

Espero que esta pasión que me rodea me haga regresar tarde o temprano.
Espero que esta pasión me extrañe
Espero que esta pasión no me olvide
Espero que esta pasión no me tenga rencor y me reciba con los brazos abiertos cuando vuelva a ella

Mi pasión… El Basket

jueves, 14 de mayo de 2009

Que tal suerte

Hace un par de años, en el 2006 para ser mas exacta, viaje a mi primer campeonato nacional, representando a la universidad (para los que me conocen, es obvio decir que fui a jugar basket)
Bueno, estos campeonatos son cada dos años, y duran algo de 2 o 3 semanas, durante los meses de octubre y noviembre. Osea, en época de clases.
Como vamos representando a la universidad, tenemos todos los permisos para poder viajar sin problemas.

Ese ciclo, yo estaba llevando 6 cursos. Es decir, ausentarme 2 semanas de clases, de 6 cursos, para luego retornar, y ponerme al día en todo. Tarea complicada, pero, no me hice mayores problemas. Hice lo que tenía que hacer, deje cosas avanzadas, y me preocupe por tener a mi “aliado estratégico” en cada curso, que me ayudaría a recuperar el tiempo perdido.

Es así que, en 3 (o quizás 4) de estos cursos, los llevaba con una misma amiga. Carol, se comprometió a ayudarme, a encargarse de todo mientras yo viajaba, y yo ya de regreso haría lo necesario para pagarle el favor.

Entonces, con todo listo, organizado, y debidamente preparado, viaje a la ciudad de Trujillo.

Así, a la semana de mi viaje, me encontraba en el cuarto del hotel, descansando y viendo TV, cuando recibí una llamada. Cuando vi el cel, salía el número de una de mis amigas. Pensé: manya, me extrañan ja. Conteste, haciendo alguna broma, hasta que escuche al otro lado del cel, a Evelyn, quien algo acelerada y con tono preocupado, me decía: Diana, Carol se rompió el brazo, estamos en la clínica, la van a operar.
Obviamente, entenderán mi sorpresa, e incredulidad. Pero, bueno, era cierto. A Carol la estaban operando en la clínica Stella Maris, porque se había roto el brazo derecho. La forma en que se lo rompió, se los puede contar ella misma. Lo que yo les puedo decir, es que, estaba a kilómetros de distancia, preocupada por mi amiga, y preocupada también por que había perdido a mi “aliada estratégica”, osea, ahora, quien podría defendernos!?
Bueno, a la semana, regrese a Lima, vi a Carol, con todo el brazo derecho enyesado, y vi todo el trabajo pendiente que teníamos por delante. Solo que, en esta ocasión, era distinto, no haríamos todo las dos juntas. No era tan fácil, ella era una manquita ja, y yo, tenía que hacerme cargo.

Pero bueno, esta historia tuvo un final feliz, por decirlo de alguna manera. Carol y yo aprobamos todos nuestros cursos, a pesar de los percances. A Carol le sacaron el yeso, muchas semanas después. Y yo, no volví a viajar durante clases… bueno, hasta el año pasado…

martes, 12 de mayo de 2009

Extreme make over

Cada dos años, a nivel nacional, se llevan a cabo los juegos nacionales universitarios, en alguna ciudad del Perú. En el año 2006, se llevaron a cabo en la ciudad de Trujillo, y para mi, fue la primera vez que viajaría.
Entenderán mi emoción cuando me dijeron que estaba dentro de las seleccionadas para viajar. Y es que para el equipo de basket solo hay cupo para 12 personas.

Pero bueno, el día que el entrenador dio la lista, ese día, todas aquellas que viajábamos por primera vez (osea 4 personas), empezamos a sufrir y preguntarnos: que pasará? Se preguntaran el por qué de esta interrogante. Bueno, lo que pasa, es que, cada vez que una persona, viaja por primera vez a este tipo de campeonatos, recibe un bautizo, que se lo dan, las personas de su equipo que ya han viajado antes.

Vivíamos, prácticamente, amenazadas. Todos los días tratábamos de escuchar las conversaciones de este grupo de chicas, quienes, no soltaban prenda.

No nos quedaba otra que esperar a llegar a Trujillo y recibir nuestro bautizo. Y bueno, así fue, unos días después de llegar, luego de un entrenamiento, nos hicieron entrar a uno de los cuartos, para esperar sentencia.
Vimos a las chicas pasar con bolsas, algunos empaques, unos paquetes envueltos con papel de regalo. Escuchábamos risas, gritos.
Mis amigas y yo, solo atinamos a quedarnos sentadas en las camas.

Luego de unos minutos, y con música de fondo de por medio, empezó el bautizo. Consistía en, decolorarnos el cabello, con sabe dios que cosa. Pero, no era TODO, el cabello, nuestras amigas no eran tan basuras. Aunque, probablemente, la zona que decoloraron fue peor.
Decidieron que la zona ganadora, sería solo la parte delantera de la cabeza. Nos hicieron, no que diablos en la cabeza. La cosa, es que, no éramos el último grito de la moda ni mucho menos. Y así, debíamos quedarnos, TODO el viaje. Solo podíamos solucionar nuestra vergüenza, llegando a lima.

No se imaginan lo que eran nuestras cabezas. Parecía que nuestro cabello se había oxidado; o que habíamos metido la cabeza al water recién usadito por alguien con diarrea (saben mas o menos a que me refiero no?). Osea, en resumen, nos cagaron la cabeza.

Así estuvimos más o menos semana y media. Cuando llegue a Lima, en mi cama me esperaba un regalo de parte de mis padres. Agradecí el detalle, y empecé a abrirlo. Imaginan que era?. Si, un tinte para cabello, ja.

martes, 7 de abril de 2009

Para mis hijas

Puede que este título sorprenda a aquellos que me conocen, y se pregunten, cuando fue que dí a luz. Pero bueno, debo confesar, que aunque no tengo hijas biológicas, el basket me otorgó un gran número de hijas adoptivas.

Todo empezó como un juego, y fueron en un inicio 3, las que dijeron ser mis hijas. Pero poco a poco, el número fue aumentando, hasta casi perder la cuenta. Y es que, tal y como digo en mi primer post: Soy algo así como una mamá gallina con aquellas personas que son menores que yo.

Mi misión con estas pequeñas, es intentar guiarlas, aconsejarlas, y ayudarlas en aquellas cosas que necesiten; y es que mis años extras en la universidad, me permiten ayudarlas fácilmente.

Me encanta cuando ellas confían en mí, cuando bromean conmigo, cuando se emocionan al verme, cuando me abrazan con tanto cariño, cuando me extrañan, cuando me preguntan si iré al siguiente entrenamiento, cuando me preguntan cuando nos veremos de nuevo.
Me bacila chonguear con ellas, hacer bromas, hacerlas reír, y al mismo tiempo poner orden cuando sea necesario, y que ellas me hagan caso y me respeten.

Pero, lamentablemente, mi época en la universidad esta llegando a su fin, y tendré que dejarlas huérfanas. Es por eso que durante este ciclo espero poder ayudarlas lo más posible, y dejarlas bien entrenaditas en las cuestiones que sean necesarias.

Extrañaré verlas en los entrenamientos, extrañaré cruzármelas por la universidad, extrañaré organizar reuniones para “integrarnos” (y lo digo entre comillas, porque son puras excusas para salir) Extrañaré todo de ellas.

Lo que sí, debo prometer, y casi jurar, que como toda buena madre, siempre estaré pendiente de ellas, siempre me preocuparé por ellas, siempre buscaré la mejor excusa para reencontrarnos, ya sea en las canchas, o donde el destino lo desee.

domingo, 5 de abril de 2009

Mil y un lesiones II

Con este primer yeso, abrí una ventana que hasta ahora no logro cerrar. He tenido realmente mil y un lesiones. Todas jugando basket, ya sea en un partido oficial, en partido de practica o simplemente entrenando. Aun no se como mis papas no me han amarrado a la cama para que ya deje de jugar.
Pero bueno, si creen que exagero, puedo enumerar algunas: 2 yesos en el tobillo izquierdo: 3 yesos en el tobillo derecho; 1 tabladillo en el dedo gordo de la mano derecha; 1 yeso en la nariz; por lo menos 4 esguinces en el tobillo derecho y 5 en el izquierdo (q por suerte no implicaron enyesarme, pero si vendarme y no poder jugar un tiempo); 2 operaciones en la rodilla derecha, y así podría seguir, de hecho, solo menciono las lesiones más graves, xq en cierta forma opacaron a las que supuestamente fueron “leves”.

Pero bueno, una de las lesiones que más recuerdo, por lo aparatoso, es cuando me enyesaron la nariz.
Esta lesión también la sufrí en el cole. Estábamos entrenando, como siempre, y ya estaba por acabar el entrenamiento, así que estábamos en el momento de la pichanga. Todo iba bien, nos divertíamos, chongueábamos (como cualquier pichanga), y ya la entrenadora había gritado: ultima canasta y nos vamos. Es así como recibí el balón, y decidí que yo debía meter esa última canasta. Di bote y a toda velocidad, corrí hacia el aro. Obviamente, no todo seria sencillo, y una amiga decidió intentar bloquear mi intento de encestar. Luego de correr a mi lado unos segundos, mi pie choco con algo, e inmediatamente perdí el equilibrio, mi cuerpo se fue hacia adelante, todo paso para mi muy rápido, casi ni lo recuerdo. Solo recuerdo estar en el piso, boca abajo, y escuchar pasos que se acercaban de manera acelerada a donde yo estaba. Al momento de voltearme, y abrir los ojos, vi muchas caras, pero todas con una característica: vi susto en ellas. Me preguntaron, como se suele hacer siempre: estas bien? (claro, estoy perfecta, no me ven??) Pero bueno, yo no sentía mayor dolor, solo me molestaban los raspones que tenia (xq jugábamos en cancha de cemento). Así que me levantaron, y me llevaron al toque a lavarme la cara, fue ahí cuando entendí que las cosas no estaban del todo normales, porque al meter mi rostro en el chorro de agua, el color que caía no era transparente, sino que se tornaba rojizo. Fue recién en ese momento que me asuste, xq no sabia de donde procedía la sangre, y peor aun, no sabia q tenia en la cara: estaba entera? Mis amigas vieron que mucha de la sangre salía de un corte que me había hecho en el labio, pero, tb sangraba mi nariz. Así que me llevaron al gran tópico de mi colegio, donde, la monjita de ese momento, decidió echarme una pomada (q no se realmente q era, solo espero que no haya sido crema para los hongos o algo así), mientras esperábamos a mi papá, al que ya habían llamado.
Mi padre llegó y me llevo al toque a la clínica, en donde me sacaron una placa, y me hicieron esperar un rato. Yo ya sentía el dolor, y este se localizaba ahora en mi nariz, la cual estaba un poco hinchada, pero por suerte, entera. Lo sorprendente fue, que luego de sacarme la placa, los médicos de ese momento me indicaron, que el otorrino no estaba, y que debía regresar mas tarde, pueden creerlo?? Pero bueno, no me quedaba de otra, así que me fui a mi casa, casi como si nada, y regrese horas mas tarde a la clínica. El otorrino vio mi placa y me mostró la lesión: tenía un pequeño esguince en el tabique, y una pequeña desviación, traducido, debía enderezarlo. Lo que siguió, fue lo más doloroso que pude sentir, y aunque suene ilógico, o extraño, fue cuando aplico la anestesia, y es que se sentía como un ardor espantoso que recorría la nariz, la frente y los ojos. Luego de eso, ya nada molestaba, y el doctor pudo proceder a enderezar la nariz, para lo que tuvo que meter en cada fosa nasal una especie de tubito, y luego de un movimiento, la nariz ya estaba en su sitio.
Es así como mi nariz fue decorada con un pequeño yeso blanco, que la cubrí, y encima del yeso, esparadrapo, que iba desde mis cachetes hasta la frente, es decir, si esto hubiera pasado en halloween, ya tendría el disfraz perfecto.

Pero bueno, tras 1 semana de yeso, volví a la normalidad, y claro está, a retomar los entrenamientos rogando por que no me vuelva a lesionar (aunque, muy dentro de mí, sabía que, lamentablemente, tarde o temprano volvería a pasar)

sábado, 4 de abril de 2009

Mil y un lesiones

Yo juego basket desde que estoy en 6to grado de primaria. Me inicie, casi de casualidad, antes practicaba atletismo en el cole, y un día, recuerdo que mi amiga Helen me dijo: tú corres rápido, deberías entrenar basket. Bueno pues, le hice caso, y empecé a entrenar basket, y desde ahí no lo dejé. Pero, es así como también iniciaron mis mil y una lesiones.

No se exactamente cómo o cuándo pasó la primera lesión, pero, de que fue en la época del cole, de eso estoy segura. Creo que fue un día, durante un partido de Adecore; de hecho, fue algo cómico, porque, se dio el salto inicial del partido, la pelota fue arrojada hacia donde yo estaba, así que salté para agarrarla, pero una petiza (sí, era enana, una niña que aún no desarrolla del todo), decidió que la mejor manera de robarme el balón era empujándome en el aire. Es así que, a pesar de sus escasos 20 kilos, me empujó, y caí sobre mi tobillo, el cual (como es claro) se dobló. Yo, con la cólera, pensé: chibola de miércoles, ya fuiste!, y cual matona decidí levantarme para aplicar mi venganza. El problema fue, que no pude dar un paso, mi tobillo no estaba normal, ese dolor no era normal. Y bueno, al suelo de nuevo.

Al sacarme la zapatilla (misión casi heroica porque no quería ni que me toquen por el dolor), mi tobillo había tomado un color fuera de lo común, y el tamaño era ya demasiado. Si quieren compararlo con algo, busquen un camote morado en sus casas, y entenderán como estaba mi tobillo en ese momento.
El hielo llegó de inmediato y lo colocaron encima de mi tobillo que a gritos pedía ser curado.
Pero, a mi más me preocupaba el saber si podría volver a jugar ese partido, y más cólera me daba, ver mi tobillo en ese estado, xq sabía que no podría retorarnar a la cancha ese día.
Es así q, luego de terminar el partido, me llevaron a la clínica más cercana, y luego de sacarme placas, y revisarme (y yo soportando cada vez más dolor), el doctor decidió que lo mejor para esa lesión, era un yeso. Lo primero que pensé fue: me fregué, no puedo jugar en lo que falta del campeonato. Pero bueno, no podía hacer nada, estaba en la clínica, con mi mamá, y yo era demasiado chibola para negarme al yeso. Así que el doc me puso el yeso de esos antiguos, blancos, inmensos, horribles.

No estoy segura si ésta es la primera lesión que tuve por jugar basket, pero si estoy segura que es la primera más grave que me pasó… el problema, es que no fue la única, ni la última…

lunes, 30 de marzo de 2009

Mi “cómico” apellido

Es gracioso saber, que la mayoría de las personas me ubiquen básicamente por mi apellido. Eso de decir: claro, te acuerdas de diana?, qué diana? ... diana cuentas pues… ah CUENTAS! Claro…
Y esto es algo que pasó recién en la universidad… en el cole todas me llamaban por mi nombre. Pero al entrar a la universidad, mi apellido cobró fuerza, y pasé a ser más conocida como CUENTAS.
Podría echarle la culpa al equipo de basket, o quizás a aquellas compañeras que también entraron al equipo, y que, coincidentemente tenían mi mismo nombre, lo que generó la necesidad inmediata de diferenciarnos.
Fue así como se decidió llamarme por mi apellido, el cual, fue considerado como un apodo, por lo característico que podía ser.
Pero, mis compañeras no podían estar tranquilas con mi nuevo “apodo”, y es que cada una, y a su estilo, decidió darle un toque especial. Fue así como fueron naciendo los derivados de mi apellido, como, Cuentes, Count, Cuentis, Cuentitas, Cuents…., y así, cada una a su estilo, empezó a rebautizar mi apellido, y realmente se logró convertir en un “apodo”.
Lo más gracioso, es que, en un inicio, solo se me llamaba por mi apellido en el equipo de basket de la univ… pero, poco a poco, éste se volvió más popular, y ya en facultad, la gente empezaba a llamarme por mi apellido. Claro está, que son evidentes cómplices los polos que nos mandábamos a hacer con las chicas del basket, ya que en la espalda, en letras mayúsculas, era colocado mi apellido.
Es por eso, que ya ahora por acabar la carrera, mi nombre a dejado de estar solitario, y a pasado a convertirse casi en un nombre compuesto, ya que, sin mi apellido, las posibilidades de que la gente me identifique, son menores.
Pero bueno, me bacila que me llamen por mi apellido, y no porque mi nombre no me guste, sino porque, siento que mi apellido a pasado a ser casi una marca registrada, marca que me diferencia automáticamente de todas aquellas dianas que existan.