sábado, 31 de octubre de 2009

Martes

Estoy a poco de regresar a las canchas.
El martes un tablero y una pelota me esperan.
Mis zapatillas están con polvo.
Mi ropa deportiva casi ha pasado a ser mi pijama.

Debo confesar que no creí volver.
Debo confesar que, aunque me sigue encantando el deporte, no pensé jugarlo de nuevo.
Pero una parte de mi cuerpo necesita ser probada.
Una parte de mi cuerpo será puesta a prueba.

Regreso a las canchas por mi salud.
Regreso a las canchas para saber que a futuro no sufriré por el dolor.

Mi rodilla me volvió a jugar una mala pasada.
Decidió que debía hacerme acordar aquel día.
Aquel día que la herí.
Aquel día que la odie.
Aquel día que prefiero olvidar.

Nunca conté cómo me lesioné.
No lo hice porque traía consigo mucho dolor.
Traía consigo el herir a terceras personas, a las cuales no quería ni quiero afectar.
La historia ya pasó, hace casi un año.

Ahora solo espero que el dolor pare.
Solo espero que a futuro pueda hacer mi vida tranquila, sin temor a sentir lo mismo.
Sin temor a ponerme pantalones cortos y zapatillas para ir a correr.
Sin temor a meterme a un gym.
Sin temor al bajar de las combis.
Sin temor a nada.

El martes regreso a las canchas.
Y aunque no esté a su 100%, espero que mi rodilla no me juegue una mala pasada.
Pero espero que no sea por un solo día.

jueves, 29 de octubre de 2009

Sin título

No se exactamente que sea.
Si es mal humor
Si es aburrimiento
Si se debe a que estoy en el trabajo
Si es porque ya es jueves y no falta nada para el fin de semana
Si la gripe se lleva mis energias

Pero se que estoy desganada
No quiero llamar
No quiero hablar
No quiero caminar
No quiero moverme

Detesto sentirme así,
con ganas de gritar y desahogarme.
Detesto sentirme así,
sin ganas de actuar, ni de expresarme.
Detesto sentirme así como me siento.

Creo que es por culpa del resfrio.
Creo que es el culpable de esta falta de ánimo.
Creo que es el causante de mi evidente malestar.

No quiero sentirme así.
No quiero que me vean así
No quiero que me sientan así

No puedo evitarlo,
el malestar venció a mi organismo,
y se encarga de robarle las pocas energías que le quedaban.

Mañana es viernes al fin,
mañana acaba por fin la semana,
mañana el viernes se lleva consigo una larga semana
.........
pero también se llevará consigo esto que siento?
también se llevará consigo este estado de ánimo?
también se llevará mi desgano y me devolverá mi sentido del humor?

Me queda esperar que llegue el viernes.
me queda esperar que mañana todo sea distinto.
me queda esperar que mañana, aunque siga con gripe, todo sea como siempre.

Me ayuda escribir, me ayuda mucho.
Más me ayudará verte,
y por suerte no tengo que esperar al fin de semana,
hoy te veo. Falta poco. Te quiero

martes, 27 de octubre de 2009

Y lo fue...

Realmente fue un cumpleaños distinto.
Me divertí a más no poder el sábado.
Baile hasta el cansancio.
Estuvieron los que debían estar.
Disfruté de la presencia de cada uno.
Tomé lo justo y necesario.
Y quedé lo suficientemente cansada como para dormir hasta pasado el medio día del domingo.

Recibí regalos geniales.
Comí algo que no comía hace mucho tiempo.
La pasé junto a mi familia.
La pasé junto a mi amor.
Recibí muchos saludos por facebook (y me di el tiempo de agradecer a cada uno)
Recibí gratas llamadas.
Recibí mensajes de texto.
Recibí saludos también por el msn.
Encontré mensajes cumpleañeros en mi bandeja de entrada.
Recibí un agradable visita.

Realmente fue un cumpleaños distinto.
La pasé genial. Lo disfruté. Me divertí.

El día llegó a su fin, pero no lo olvidaré.
Toca continuar con la semana, solo que ahora con mis 20+5 años encima.

viernes, 23 de octubre de 2009

Un cumpleaños distinto

Este año será distinto.
Se que cumpliré 25 años, y que para muchos es sinonimo de empezar a envejecer cada vez más rápido.
Yo, al menos hasta ahora, no lo veo así.

Estoy a poco de responder a la pregunta: Cuántos años tienes?
Con: 25 años... y no me molesta.

Y a pesar de que muchos puedan decir que es "doloroso", o tal vez "traumático", este año, a diferencia de años pasados he decidido celebrarlo.

Y es que este año es especial, este año las cosas son distintas, este año estoy animada por celebrarlo.

Este año lo conocí.
Este año acabé la universidad.
Este año conseguí chamba
Este año conseguí otra chamba más
Este año convalidé mis prácticas.
Este año hice nuevas y buenas amistades.

Muchos motivos para celebrar los 25 años.
Muchos motivos para no sentirme mal por cumplirlos; y es que creo que esto de cumplir años a mi me sienta bien... aunque debo admitir que preferiría que las cosas buenas que me pasan ocurran sin la necesidad de aumentarle cifras a mi edad.

Este año, mi cumpleaños será distinto.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Pasas por…

Hace mucho tiempo que no me movilizaba tanto en combi. Es que vivía súper cerca de la universidad, tan cerca como para solo gastar china en el micro, tan cerca como para escuchar con las justas 4 o 5 canciones de mi reproductor de música, tan cerca como para salir a las 4pm cuando la clase era a esa hora.

Pero ahora las cosas cambiaron, ahora la combi ocupa 2 horas y media de mi día, cuando antes ocupaba a lo mucho media hora (eso era cuando hacia 2 viajes al día). Ahora la chamba me queda un poco lejos, y encima no hay un carro que me lleve directo.
Y por lo mismo que paro en combi, es que me gano con muchas cosas, anécdotas, que pueden alegrarme el día por lo cómicas que son, o darme un inicio lleno de bilis. Lo normal es que sea lo segundo. Por culpa del cobrador, por culpa del chofer, por culpa de los pasajeros, o por mi culpa.

Hoy, fue ambiguo. No sabía si reírme de la torpeza de dos pasajeras, o renegar por su indecisión y por demorar la combi.

Dos señoritas subieron a la combi cuando pasaba por la av. Cuba. Desde que subieron, saltaron los problemas, y es que mientras subían, le preguntaban al cobrador si iban por “x” ruta (yo estaba escuchando música, así que la verdad no se cual era su destino). El cobrador les dijo que no iba por ahí, y mientras la chica se bajaba, el chofer le gritaba: “las dejo a una cuadra”. Las chicas decidieron subir, y confiar en lo que les decía el chofer.

Cuando llegamos a la av. Arequipa es que empezó el dilema. Una de ellas decía que debían bajarse ahí. La otra decía que mejor se bajaban volteando.
El semáforo estaba en rojo, así que no había mucho problema con su discusión; pero llamó la atención de los demás pasajeros.

La chica de lentes tenía el monedero en su mano (es decir, ella pagaría el pasaje), y quería bajarse volteando. La otra amiga le decía: “ya apúrate, págale y baja”. Estaba evidentemente avergonzada por la indecisión de la chica de lentes.
Como les digo, no se cual era su destino, pero, de hecho era hacia las primeras cuadras de la av. Arequipa.

Toda esta conversación se dio en el tiempo que duraba el semáforo rojo, pero, obviamente debía cambiar en algún momento a verde. Y eso ocurrió, y ambas señoritas seguían en la combi, indecisas. La gente empezó a desesperarse un poco, y empezaron a dar consejos a las chicas, y un poco más a empujarlas para que se bajen.

La chica de lentes, no sacaba la plata para pagar, porque estaba más atenta por saber donde bajar.
Por suerte, luego de que por poco el semáforo volviera a cambiar a rojo, las chicas bajaron de la combi.
Al bajar pude ver como una de las chicas le decía a la amiga de lentes: “te pasas oie”; y es que evidentemente la chica de lentes le había hecho pasar una gran vergüenza.

Luego de eso me quedé pensando sobre la cantidad de anécdotas que uno puede tener en una combi, y de cómo fácilmente podrías crear un blog al respecto. Y luego de volar un rato sobre cómo se podría llamar el blog, y cual podría ser el primer post; llegué a mi destino, al ovalo de Miraflores, donde, como siempre, me bajo para tomar mi carro que me llevara a la chamba.

lunes, 12 de octubre de 2009

Semana variada, como en bodega

La semana que pasó ocurrieron muchas cosas. Tantas que no tuve ni tiempo para contarlas. Mi semana empezó con contratiempos, el día lunes. Me vi obligada a retirarme temprano de la chamba, para irme a la cato. El motivo? Pues un malestar en la garganta que me acompañaba ya casi una semana. Me fui al seguro pacífico que atienden en el servicio medico, en el segundo piso. El doctor me examinó, y luego de descartar que tuviera la porcina (porque ciertos síntomas me hacían hasta a mi pensar en eso), me dijo que mi problema era tanto a nivel traquea como laringe. Es decir, estaba más que mal. La solución más eficaz y rápida: inyección. Debido a que tenía que esperar una hora para que los de la farmacia me dieran las medicinas, aproveché en cobrar un cheque que tenía pendiente de la cepre. Luego me encontré con mi amigo Alberth, y conversamos unos 15 mint., porque luego iba a entrenar; así es que busqué a Carol, y junto con Fernando me acompañaron al servicio médico para que me pongan la inyección. Esta fue la peor parte del día, porque la inyección era de esas lechosas. Horrible. Aunque aún no entiendo por qué me reía (fácil de los nervios, que se yo), porque el dolor era realmente fuerte. Salí cojeando, y adolorida regresé a mi casa.

Al día siguiente, en la chamba, me quedé sin PC por más o menos 30 mint. Y es que el enchufe al cual estaba conectada voló. Bueno, no voló de la nada, el problema lo causó una laceadora de cabello y una chica con ansias de ser más lacea. Luego del susto, las risas y la preocupación de la laceada incompleta, mi oficina se convirtió en un “campo minado”, y es que estaba lleno de cables que salían en todas direcciones, generando que caminemos con la mayor cautela posible, porque al mínimo choque, TODO, se desconectaría (y dicho sea de paso, hasta el día de hoy seguimos igual)
Más tarde, me correspondía la segunda dosis de inyección. Ahora no salí temprano de la chamba, porque servicio médico de la pucp atiende hasta las 9:30pm, así que sobrado llegaba. La verdad que, de solo pensar en el dolor del día anterior, me hacían dudar en ir; pero bueno, no me quedaba otra opción; si quería curarme tenía que ir a soportar la segunda, y por suerte, última dosis. En esta ocasión el dolor fue mayor, o bueno, al menos eso es lo que me pareció. Tal vez iba predispuesta a sentir dolor por la experiencia del día anterior. Salí cojeando de nuevo, e intentando olvidar el dolor escuchando música. Me encontré con mi amiga Dolly, y juntas fuimos a saludar a mis niñas del basket, porque ya las tenía muy olvidadas. Fue una visita de médico, porque la verdad me sentía cansada y bueno, adolorida.

Llegó así el miércoles, y con él, las dudas en mi trabajo sobre si tendríamos feriado el día jueves. La duda saltaba ya que, en algún feriado anterior, mis compañeras si habían tenido que trabajar; y es que trabajamos en una organización que se relaciona con empresas tanto a nivel nacional como a nivel internacional, y como en el extranjero no celebran el combate de Angamos. Fue casi al final del día laboral que obtuvimos la buena noticia: el jueves si tendríamos feriado.
Me fui entonces contenta al teatro Peruano Japonés, porque mi enamorado tenía invitaciones para ver el preestreno de la obra Boeing, Boeing.

Ocupamos toda una hilera de asientos (8 personas), y es que, no fuimos los únicos. José Luis fue con su madre (porque era su cumpleaños), yo fui con mi madre (porque los pases eran dobles), Carol también fue con su madre (a ella le llegó la invitación a su casa, por ser cliente Premium de cable mágico) y por último, también fue Tato, y también fue con su madre (a él, a igual que José Luis, le llegó la invitación a su chamba).
Fue necesario mirar el calendario para descartar que estemos en mayo celebrando el día de la madre. Cuatro amigos de la universidad con sus respectivas madres en un mismo evento, no pasa todos los días.
Luego de reírnos por casi 2 horas con las locuras de Ricky Tosso y compañía, cada uno partió a su hogar y yo me fui con mi madre a comer una rica salchipapa en un lugar muy cerca a mi casa.

El jueves, nada me obligada a despertarme temprano. Lo normal es que a las 6:10am me despierte para ir a trabajar. Este jueves odie a mi organismo, porque decidió que a las 7am ya debía de estar despierto y alerta. A las 7am de un día feriado, yo estaba con los ojos mas abiertos que nunca, y aburrida. Vi mucha tele (cosa que no hago hace un buen tiempo), lavé un par de zapatillas y luego de un rico duchazo me metí a la cama. Por la tarde me llamó José Luis, y ofreció ir al cine, a lo que accedí sin dudarlo (estaba en casa aburrida, quería salir, y que mejor que hacerlo con él). El cine rebosaba de gente, aparentemente muchas otras personas estaban igual de aburridas en sus casas.
Luego de disfrutar de “Bastardos sin Gloria”, llegó el momento de regresar a casa para esperar el último día de la semana.


Llegó por fin el viernes, día en el que me fui a revisar la rodilla, y es que ya hace un par de semanas atrás que me duele. Fui al dibos, donde Chichi (fisioterapeuta al que solo se puede decir que es un mago, cura lo que sea); y la noticia que me dio no fue la mejor. Tendré que ir a al menos 10 sesiones, porque mi rodilla no está del todo bien. Además, tengo que meterme al gym para fortalecer la pierna porque sino el dolor no pasará y encima, bajar algunos kilos más.
Tanto José Luis como mi madre pegaron el grito en el cielo porque ellos afirman que ya estoy muy flacucha; yo pegué el grito en el cielo porque todo eso implicaba 20 soles por sesión más 50 soles de gym.
Pero bueno, luego de la no tan buena noticia, optamos con José Luis por animarnos y quitarnos al cine, y ver “A prueba de hombres”, una comedia en la que actúa el pata que sale en gigoló por accidente. La pela está graciosa, aunque no para ir a verla un fin de semana cuando cuesta más caro la entrada al cine.

Y así llegó a su fin la semana, para darle paso a los días más esperados: Sábado y Domingo.
Fue una semana con varias actividades, una semana diferente, una semana que no solo consistió en levantarme a las 6:10am para salir de mi casa a las 7am y llegar al trabajo a las 8am, trabajar hasta las 6pm, regresar a mi casa como a las 7:30pm, darme un duchazo, cenar algo y meterme a la cama a dormir a más tardar a las 10:30pm.

Esta semana se rompió la rutina.