miércoles, 29 de abril de 2009

Ovnis

No soy de creer en seres paranormales o extraños, osea fantasmas o duendes, o esas cosas; sin embargo, si creo en la existencia de seres de otros planetas.

Creo que E.T. es un personaje real, que decidió venir a la tierra, y pagarle a Spielberg para que lo muestre al mundo.

Sospecho también que todas aquellas pelas que tienen que ver con marcianos son producto de algún encuentro entre los directores y los extraterrestres, quienes, a manera de advertencia, se meten a sus sueños y deciden mostrarles lo que pasaría si los atacamos. Así, los directores deciden mostrar su sueño, como si fuera producto de su gran imaginación, y le dan un desenlace favorable para los seres humanos, colocándolos como los héroes, y a los marcianitos, como los tontos que tienen algún punto débil que los destruye solo con tocarlo.

También creo que los marcianitos son figuretis, y por eso buscan salir, aunque sea dentro de sus ovnis, en cuanta cámara vean que los filma. Por eso es que cuando salen las imágenes en la TV, los ovnis están inmóviles porque los tripulantes de la nave esperan ser mínimamente captados. Es algo así como los comerciales de cámaras fotográficas, en donde todos quieren salir.

Creo también que sí vivimos rodeados de seres extraterrestres, tal y como lo plantea la pela Hombres de negro, y que esta pela la hizo un Alien, que es fanático de Will Smith.

Y creo todo esto, porque la variedad de seres extraños que nos rodean cada día, me ayuda a validar mi hipótesis. Solo basta con ver a Sussy Díaz, que de ser de Marte porque le gusta todo lo rojo; o tal vez Tongo, que debe ser de Júpiter, ya que tiene la circunferencia de su planeta.

Pero bueno, espero entonces, con este escrito, que cuando ET, Stich, Sussy Díaz o Tongo, sepan que yo SI creo en ellos, y que se compadezcan de mi, cuando decidan invadir nuestro planeta.

sábado, 25 de abril de 2009

Una bandera quemada

Esta historia la recuerdan todas las chicas de mi promo, y ocurrió durante alguna actividad de esas que organizaba mi cole buscando sacarles dinero extra a nuestros padres.

Pero bueno, ese día de la actividad, los dos salones decidimos bailar la música que estaba de moda. Es así que nos dividimos en dos grandes grupos de más de 30 personas cada uno.
Uno de los grupos decidió bailar “De sol a sol”, del recordado grupo Salserin (en este grupo me encontraba yo). El otro grupo se inclino más por la música de los Backstreet boys y escogió la canción Everybody.

Bueno, las primeras en salir fuimos las salserinas, todas disfrazadas como los chibolos del grupo este; osea, vestíamos un jean inmenso, de esos que le decían carpinteros; un polo o camisa y gorrita; es decir, éramos unos machitos. Todo estaba genial, con las luces de alrededor apagadas, para que nosotras seamos el centro de atención. Terminando el acto, nosotras salíamos, y justo detrás nuestro entraban las chicas BSB. Ellas entraban sin música, y se colocaban en sus posiciones, mientras la música de salserin iba desapareciendo. El acto iniciaba con el reconocido inicio de la canción: Everybody, yeah.
(la foto es de ese día, no se ve muy bien, pero, somos las salserinas jaja)

Todo iba genial, las chicas que ya habíamos bailando, desde afuera gritábamos y hacíamos chongo. Las chicas de los demás salones también entraban al juego y silbaban y gritaban, como si estuvieran viendo a los reales BSB.
Fue así como nos acercábamos a la mitad del acto, y nuestros padres preparaban el gran final. Dos o tres de los papas, estaban subidos en el techo del colegio, preparando unos fuegos artificiales.
El problema es que las cosas no salieron como se esperaban. El parante donde estaban colocados los fuegos artificiales, cayó, y las luces empezaron a salir en direcciones inadecuadas. Algunos, cayeron al publico, otros, hacia la calle, pero, uno de ellos cayó sobre el recién izado pabellón nacional.
Nuestra bandera peruana se incendiaba, y los papás que estaban en el techo, no sabían que hacer. Mientras tanto, mis amigas que estaban en el patio central, bailando, no sabían si salir corriendo, si quedarse ahí, o si debían seguir bailando.
Pero bueno, ellas decidieron que lo mejor era seguir bailando, y empezaron a dar todo de si para que este percance pase desapercibido, pero, ya era demasiado tarde, todo el público había centrado su atención a la bandera, que, aunque ya no se quemaba, tenía un tremendo hueco.
Cuando acabo la canción, mis amigas salieron llorando, preocupadas, asustadas, y avergonzadas (en ese momento agradecí haber bailando con el primer grupo). Las mojas de mi colegio, horrorizadas, sancionaron a nuestros padres de familia, y retiraron la bandera.

Lo cómico fue, llegar al colegio el día lunes, y en el acto central, durante el izamiento de la bandera, ver como ésta se elevaba hasta lo alto del asta, y cuando ya estaba en la cima, el viento la hiciera flamear, y ver, un gran hueco, producto de una actuación, un tanto accidentada.

viernes, 24 de abril de 2009

Las hijas de la postmodernidad

Cuando estaba en el cole, a mis amigas siempre les gustaba caracterizar e imitar cuanta canción se ponía de moda. No importaba el ritmo, el cantante o el grupo, solo importaba que estuviera de moda y tuviera una coreografía.

Es así que ya en uno de mis últimos años de estudios, se puso de moda la canción Moulin Rouge. Entonces, mis amigas se dispusieron a aprenderse la coreografía.
Estábamos en esa época del año en que ya todo es webeo, y las clases pasan a estar de lado, osea que el tiempo libre sobraba. Cuatro o cinco amigas se organizaron y de a pocos se fueron aprendiendo la coreografía. Al comienzo era un chongo, pero con el pasar del tiempo ya pasó a ser algo característico y tomó mucha importancia. Y es que, cada vez se lo tomaban más en serio, tanto ellas que se aprendían mejor los pasos, como nosotras, eufóricas, que solicitábamos nos ofrezcan una actuación.

Ya para ese momento, el baile era reconocido no solo por la gente de mi salón, sino también por nuestras tutoras y por chicas de otros salones.

Llegamos así, a un día central. Un día en el que las chicas ya eran realmente expertas en el baile, y decidieron hacer una gran actuación. Nos mandaron a uno de los salones, mientras ellas se preparaban en el otro. Luego de unos minutos, nos llamaron para entrar a presenciar el show.

Era demasiado gracioso ver a mis amigas bailando, presentando su show, usando accesorios, incluso una de ellas tenía en la cabeza (un Dummy) de cabeza clava y decía que representaba a la negra (una de las cantantes). Luego de este gran show, mis amigas ya eran famosas, eran realmente conocidas; pero lamentablemente, a la directora del colegio (que era una monja), todo esto no le parecía nada cómico. Es así que luego de darnos un gran sermón, de decirnos que este no era un baile para señoritas, y de prácticamente echarnos agua bendita y hacernos rezar mil rosarios, la monja decidió, desde ese día, bautizarnos como LAS HIJAS DE LA POSTMODERNIDAD.

Y es así, como las chicas de mi promo nos identificamos, y a pesar de que este apelativo, para la monja, era un “insulto”, para nosotras paso a ser, nuestra marca registrada.

martes, 21 de abril de 2009

Amigas

Tengo muchas amigas. Unas más amigas que otras, pero en el fondo, amigas.

Tengo las amigas locas, con los que puedo hablar de las cosas más incoherentes del mundo sin sentirnos estupidas.

Tengo las amigas fiesteras, que son aquellas que me invitarán a cuanta fiesta vayan y serán materia dispuesta a cuanta fiesta las invite.


Tengo las amigas a las que les puedo contar todo, desde una enfermedad, pasando por un mal día, o hasta un problema en el trabajo; es decir, todo lo que quiera, se lo decir, y se convertirá en mi amiga confidente.


Tengo a las amigas con problemas, que deciden buscarme para contarme sus problemas y esperan algún consejito, aunque sea mínimo; y aunque no siempre lo consiguen, solo con sentirse escuchadas es suficiente.


Tengo las amias añejas, y no lo digo porque sean viejas de edad, sino, porque son aquellas que perduran con el paso de los años, sin importar si hemos cambiado, porque cuando estemos juntas, seremos las mismas de siempre.


Tengo las amigas románticas, que escuchan miles canciones de amor, y leen novelas lacrimógenas, sin importar si estas o no con alguien.


Tengo las amigas sinceras, que no dudaran un segundo en decirte las cosas tal y como son, para hacerte abrir los ojos y buscar que reflexiones.


Tengo las amigas deportistas, con las que comparto una pasión en común; con las que podemos comportarnos casi como si fuéramos hombrecitos solo por estar con ropa deportiva.


Tengo las amigas autistas, que casi siempre andan solas pero siempre tienen algún buen tema de conversación.


Tengo entonces todo tipo de amigas, y creo que me veo reflejada en ellas, soy algo de cada una de ellas, y en cierta forma, yo soy cada una de estos tipos de amiga.

El video explica un poco todo este tema de la amistad... lo encontre en youtube... recuerdan la canción?

domingo, 19 de abril de 2009

No me gusta...

  • No me gusta cuando la gente no responde el celular a pesar de que le timbras mil veces.
  • No me gusta ir a un baño que no sea el de mi casa, aunque, es inevitable.
  • No me gusta correr, y aunque todos sepan que hago deporte, no soy de correr largas distancias.
  • No me gusta el voley, porque me parece aburrido y sencillo.
  • No me gusta almorzar sola, y si lo hago, suele ser en mi casa, para poder hacerlo mientras veo TV.
  • No me gusta despertarme temprano, por mas que el día anterior me haya acostado temprano.
  • No me gusta que en las fiestas ponga pura música electrónica, me aburre.
  • No me gusta cobrarles a las personas que me deben algún dinero. Aunque depende del monto.
  • No me gusta el whisky, porque me parece muy amargo.
  • No me gusta Tongo, solo por ser él.
  • No me gusta que la gente grite cuando no es necesario.
  • No me gusta escuchar música ni ver TV en volumen muy alto.
  • No me gustan las multitudes.
  • No me gusta ir al cine cuando esta repleto.
  • No me gusta usar faldas, aunque, si las he usado.
  • No me gusta viajar parada en la combi.
  • No me gusta estar peleada con las personas.
  • No me gusta tener que trabajar o ir a clases después de almuerzo.
  • No me gusta comer lo mismo toda la semana.
  • No me gusta ver novelas, porque luego me engancho, y salgo corriendo a mi casa de donde este solo para ver el capitulo del día.
  • No me gusta hablar mal de las personas, pero, bueno, lo hago, es inevitable.
  • No me gusta que se “aprovechen de mi nobleza”.
  • No me gusta cocinar.
  • No me gusta estudiar inglés, solo lo hago por obligación.
  • No me gusta gritarles a las personas, por eso cuando me molesto, prefiero quedarme callada hasta que se me pase la rabia.
  • No de gusta el verano, pero sobretodo el sol.
  • No me gusta cuando la PC es lenta.
  • No me gusta ir a cabinas, aunque antes paraba ahí, solo por no tener Internet en mi casa.
  • No me gusta leer las cadenas que mandan por correo. Aunque, debo admitir que algunas son buenas y las reenvío.
  • No me gustan las ventanas emergentes del msn, y mucho menos el sonido que producen cuando alguien te habla.
  • No me gusta ver los partidos del campeonato local.
No me gustan muchas cosas, pero, por sobre todas…
  • No me gusta llegar tarde, y saber que me esperan, por lo tanto…
  • No me gusta tener que esperar a las personas.

viernes, 17 de abril de 2009

Control sorpresa

A todos nos ha pasado que hemos llegado al salón de clases, y el profe, al entrar dijo: Bueno, guarden sus cosas, vamos a tener un pequeño control de lectura. Inmediatamente la chacota que había en el salón se detiene, las risas desaparecen, las caras felices se ponen serias, y empiezan los murmullos, la gente empieza a mirarse entre si, a preguntarse sobre qué será la prueba.

Todos empiezan a sacar sus lecturas y cuadernos, y repasan, o intentan repasar algo en algunos segundos, otros intentan persuadir al profe, y le piden que lo tome otro día, que no están listos, que no sea malito, que tienen muchas cosas que leer para otros cursos y que no tuvieron tiempo para leer para su curso.

Pero, tras prácticamente ponerse de rodillas y rogarle al profe que se compadezca de ellos, salen las hojas del maletín, y empiezan a ser repartidas. Los rostros de pánico empiezan a invadir el aula, las gotas de sudor empiezan a recorrer los rostros; la sentencia ha sido dada.

Los alumnos se quedan pálidos mirando el papel con las preguntas, y se miran unos a otros buscando en la cara del vecino la respuesta que los ayude a, aunque sea, sacar un 08 o una nota no tan deprimente. Algunos lapiceros empiezan a moverse escribiendo algo; otros simplemente se quedan inmóviles.

El tiempo se pasa lentamente, y las ideas no llegan a la cabeza, no saben que demonios escribir en ese pedazo de papel, y es que las preguntas no les permiten hacer algo que les fascina y en lo que son expertos: Florear.

Termina el tiempo planteado, y el profe dice la frase: Listo, entreguen. La gente, aunque no tenga la mas minima idea sobre las respuestas, se rehúsan a devolver las pruebas, le piden al profe “un ratito mas”, como si, en este ratito, van a lograr responder todo lo que no respondieron en una hora de examen.

Y así, tras unos minutos, la gente se resigna, y se da cuenta que no hay solución a su desgracia que no hay forma de salvarse, y ya sentenciados, devuelven la prueba.

La vergüenza invade los rostros de los jóvenes, quienes salen del salón asegurándose que no les volverá a pasar esto, que próxima SI estudian… un par de días después, todo se repite, otro control sorpresa, y el alumno? Pues no, no ha estudiado… pero, segurito, que para la próxima, si lo hace.

miércoles, 15 de abril de 2009

Lagunas

Que horrible es, cuando tienes muchas cosas por contar, pero no sabes cómo. No sabes cómo empezar, y si logras pasar esta barrera, no sabes cómo continuar.
Esto me está pasando desde hace algunos días. Tengo muchas historias o anécdotas que me gustaría contar, pero, me quedo en el título.
Imagino que volqué toda la emoción que desbordaba de mi, tras los primeros días de creado mi bebé; y ahora, tras varios días de nacido, y tras haberle prometido “alimentarlo” siempre, me siento casi presionada a cumplir mi promesa.

Entonces, suelto ideas al azar, escribo en borradores, escribo en el Word, y al mismo tiempo que avanzo, retrocedo, borro, y termino en el título, que, suele ser lo único que me gusta.

Divago por algún rato, y me digo: Espera tu momento de inspiración, ya llegará; y eso hago, lo espero, y decido buscar activar esa parte de mi cerebro, que no se aún en que momento, o por qué, decidió desconectarse.

Hago sudo
kus, miles de ellos; leo otro blogs; anoto posibles temas en el celular, en mi block de notas; pienso en situaciones que me pasaron; es decir, hago de todo, y probablemente, ahí este el problema.
Mi cerebro, cuando empezó a trabajar en este proyecto, lo hizo solo, no buscó ayuda de nadie, simplemente actúo. Y ahora, que le pido más, decide, terco como solo yo puedo serlo, no hacer lo que le pido, y darme la contra.

Debe ser por eso que muchas veces mi madre dice que debería apellidarme Contreras.


Pues entonces, si mi cerebro es igual de terco que yo, lo único que queda por hacer, es dejarlo actuar por si solo, no presionarlo, no obligarlo a trabajar en algo, que aunque le guste, le da la contra solo porque se lo demandan. Solo así, el cerebro se relajará, y cuando deje de sentir la presión, empezará a trabajar, y hará que mi mano lo odie de tanto escribir.


Solo me queda darle tiempo al tiempo, y tener mucha paciencia; y esperar que esta terquedad no le dure por mucho más tiempo.


(Unas horas después de escrito este post, parece que mi cerebro decidió despertar, y obligo a mi mano a escribir algunas cosas, veremos cuanto le dura)

lunes, 13 de abril de 2009

Yo (corazón) Ceprepuc II

Puede que sea por que me gusto mucho el ambiente de la pre el motivo por el cual empecé a trabajar ahí; pero la realidad, es que mi padre conocía a la persona encargada de reclutar personal, motivo por el cual, inicie mis labores en CEPREPUC. Les hablo del año 2002-2 cuando yo recién me disponía a cumplir 18 años.

Mi primera etapa en la chamba fue interesante, debía matricular a jóvenes, muchos de los cuales tenían mi edad, o quizás hasta más. El sueldo nunca fue el mejor, pero, era sueldo al fin y al cabo. Además, tomando en cuenta que durante el cole, casi no recibía dinero, para mí recibir 100 soles era realmente un dineral.
Recuerdo que con mi primer sueldo, decidí que lo mejor era llevar a mi madre y a mi hermano a comer, no fue a la Costa Verde, pero, bueno, con un mc donald´s se podían conformar.

Me sentía tan importante y realizada, pero a la vez, con ganas de obtener más dinero. Desde aquella época, no dejé de chambear ahí, y mis labores han ido aumentando con el pasar de los ciclos. Pasé por tomar encuestas a los alumnos, cuidar evaluaciones (los cuales eran los días domingos y tenía que estar en la universidad a las 7am, es decir, martirio total), dar informes, hasta llegar a ser regente en la sala de estudio.
Antes era capaz de cubrir todas las áreas, no importaban las clases, los entrenamientos, el sueño; lo que realmente importaba era hacer la mayor cantidad de horas posibles para que el pago sea cada vez mas elevado.


Ahora, mi necesidad por ver otras realidades, y otros oficios, hacen que este Yo (corazón) ceprepuc, ya no sea del todo fuerte y sincero; y pase a ser simplemente una necesidad momentánea, hasta conseguir otra chamba.

Pero, bueno, nada de esto quita el agradecimiento que le puedo dar a esta chamba, ya que con ella compre muchas cosas, pague muchos gustos, conseguí independizarme (en cierta medida), y aprendí a valorar a esos papeles con números estampados y esos círculos metálicos, también conocidos como billetes y monedas.

domingo, 12 de abril de 2009

Yo (corazón) Ceprepuc

Estudié en la cepre (osea la pre de la católica) en el año 2001, en el ciclo de escolares. Me maté estudiando (bueno, matar es una real exageración, porque debo admitir que el ciclo fue bien webero), desde agosto hasta diciembre.
Me perdí mi viaje de promoción, porque el domingo que retornaban del viaje, yo tenía un examen, y bueno también estaba de por medio el hecho de que la pre es carísima, y más el viaje, mi padre tendría que vender un riñón o algo así para poder pagarlo.
Perdí a un enamorado, aunque bueno, perderlo por la pre es relativo, mejor este será otro tema.
Desde que entré a la pre todo se volvió una rutina. Por las mañanas estaba en mi casa, de ahí me iba al cole, luego regresaba a mi casa para almorzar y cambiarme, y casi automáticamente, agarraba mis cosas y me iba a la pre para estudiar hasta las 9pm y terminar el día regresando a mi casa para solo pensar en descansar.

Mi profe era medio churro, algunas amigas se morían por él, a mi solo me parecía atractivo, creo que la panza chelera que tenía no permitía que lo coloque en la categoría de churrazo.
Mi salón era en el primer piso, aula 108 si no me equivoco, y me sentaba junto a una amiga que se llama Anggie, ella no llegó a ingresar, y cuando empecé la universidad perdimos todo contacto. Aunque, hace unos años atrás, me la encontré por la univ, yo cruzaba la avenida universitaria para irme a mi casa, y me la cruce, fue algo rápido, intercambiamos msn, pero bueno, no hablamos.

Por la pre, conseguí también pareja de promo, y es que, mi cole era solo de mujeres, y sumando a eso, mi timidez, era un tanto complicado. El chico con el que fui, no se aún por qué, pero todas mis amigas decidieron que debían molestarme con él. Hasta que un día les comenté que no tenía pareja de promo, y ellas (súper solidarias) decidieron que lo mejor sería ayudarme a que vaya con él. Así que, un buen día, antes de empezar clases, llegó mi amigo, y automáticamente todas gritaron cual colegialas, el típico WIUUUUU, y yo solo podía pensar: trágame tierra. Él se acercó a saludar, y repentinamente TODAS decidieron que era hora de entrar al salón. Me dejaron sola con este chico, y todas empezaron a mirar por la pequeña ventana que suelen tener los salones, y por la cual podía ver mil caras asomarse, escuchaba risas, y yo solo podía pensar: por qué a mi?


Pero bueno, le pedí irnos a un sitio, donde no estuviéramos cerca de la bendita ventanita, y por fin me animé a decirle que vaya conmigo a la fiesta de promo. Por suerte me respondió que si podía, porque, de ahí conseguir pareja para la fiesta, sería súper complicado, además que no pensaba pasar por semejante roche nuevamente.
Al entrar al salón, todas nos miraron, murmuraron, sonrieron, y me preguntaron: que te dijo?!?! Al saber que la respuesta era positiva, solo pudieron terminar su hazaña con un largo e interminable: WIUUUUUUUUUUU

Y así entre chongos, estudios, parejas de promo, profes “churros” y mas estudio, pasaron mis días en la pre de la pucp, hasta que llego el día en que, al asomarme al panel de los resultado pude leer:


Diana Sofía Cuentas Rivas Plata ……………………………… Ingresó

viernes, 10 de abril de 2009

Y Rosita Chu te dice…

Yo no soy de creer en estas cosas. No soy de creer lo que dice el horóscopo del periódico, ni mucho menos lo que dicen tantas pitonisas. No creo en los que leen las cartas, en los que leen las manos, en los que leen el café, el arroz, la hoja de coca; no creo ni en lo que te dice la galleta de la fortuna.

Pero lo raro es, que a pesar de no creer en todo esto, si lo leo o lo escucho. Veo cuando sale el horóscopo en la Somos, en el comercio, cuando sale la de 90 segundos en el canal 2, y veía a una que salía en el canal 11.

Lo gracioso, es que solo les hago "caso" cuando me dicen cosas que me agradan o que son positivas para mí. Osea, cuando me dicen cosas como que me ira excelente en el plano laboral, que viajaré, que viviré feliz con mi pareja, que todo será felicidad; es ahí cuando les “creo” o al menos, las escucho.

Pero, mi cerebro automáticamente se bloquea cuando las cosas que dicen son negativas. Entonces si Rosita Chu dice algo como: Escorpio, ten cuidado con tu salud, puedes enfermarte muy seriamente; yo me río y le respondo: Puras wadas me dices.

Y es que, supongo que todas las personas esperan y desean lo mejor para su presente y futuro, esperan que todo les vaya bien. Es por esto que creo que me aferro a aquellas buenas cosas del horóscopo, porque es algo así como un empujoncito que me ayuda a continuar mis días tranquila y siempre con mente positiva, y así, y tal como me dijo una vez una galleta de la fortuna (y cuyo papelito guardo aun en mi billetera):


Seguiré mi vida entonces, esperando que poco a poco, estos deseos se me vayan cumpliendo, pero siempre, por las vías menos imaginables.

jueves, 9 de abril de 2009

Si tuviera lap top…

Si tuviera lap top, la llevaría a diario a la Univ., así no la vaya a usar.

Si tuviera lap top, la usaría por toda la universidad, ya sea en clase, en la rotonda, en la cafetería, en los jardines o en cualquier espacio donde tenga acceso a Internet.

Si tuviera lap top, estaría en clase usando el MSN, y no prestando atención a los profesores.

Si tuviera lap top, podría hacerme pasar por la persona más inteligente del salón, porque a la primera pregunta yo navegaría en Google y tendría la respuesta adecuada.

Si tuviera lap top, andaría con miedo por las calles de lima.

Si tuviera lap top, mi mochila pesaría mucho.

Si tuviera lap top, andaría preocupada por que no le caiga nada ni se ensucie.

Si tuviera lap top, podría estar en mi casa, echada en mi cama trabajando.

Si tuviera lap top, tendría algo interesante por hacer cuando tengo “hueco” entre clases.

Si tuviera lap top, ya no tendría que comprarme un cuaderno, porque simplemente usaría el Word.

Si tuviera lap top, tendría unos 2000 soles menos en mi cuenta.

Si tuviera lap top, probablemente la hubiera pagado en cuotas, así que estaría endeudada por unos cuantos meses.

Si tuviera lap top, me iría a starbucks y mientras tomo mi cafecito, navegaría en Internet.

Creo que aun no estoy lista, dispuesta, ni necesitada por una lap top, pero, no podré evitar seguir pensando: que pasaría si tuviera lap top?

(los dejo con un videito que me paso una amiga... esta bueno.... )

martes, 7 de abril de 2009

Para mis hijas

Puede que este título sorprenda a aquellos que me conocen, y se pregunten, cuando fue que dí a luz. Pero bueno, debo confesar, que aunque no tengo hijas biológicas, el basket me otorgó un gran número de hijas adoptivas.

Todo empezó como un juego, y fueron en un inicio 3, las que dijeron ser mis hijas. Pero poco a poco, el número fue aumentando, hasta casi perder la cuenta. Y es que, tal y como digo en mi primer post: Soy algo así como una mamá gallina con aquellas personas que son menores que yo.

Mi misión con estas pequeñas, es intentar guiarlas, aconsejarlas, y ayudarlas en aquellas cosas que necesiten; y es que mis años extras en la universidad, me permiten ayudarlas fácilmente.

Me encanta cuando ellas confían en mí, cuando bromean conmigo, cuando se emocionan al verme, cuando me abrazan con tanto cariño, cuando me extrañan, cuando me preguntan si iré al siguiente entrenamiento, cuando me preguntan cuando nos veremos de nuevo.
Me bacila chonguear con ellas, hacer bromas, hacerlas reír, y al mismo tiempo poner orden cuando sea necesario, y que ellas me hagan caso y me respeten.

Pero, lamentablemente, mi época en la universidad esta llegando a su fin, y tendré que dejarlas huérfanas. Es por eso que durante este ciclo espero poder ayudarlas lo más posible, y dejarlas bien entrenaditas en las cuestiones que sean necesarias.

Extrañaré verlas en los entrenamientos, extrañaré cruzármelas por la universidad, extrañaré organizar reuniones para “integrarnos” (y lo digo entre comillas, porque son puras excusas para salir) Extrañaré todo de ellas.

Lo que sí, debo prometer, y casi jurar, que como toda buena madre, siempre estaré pendiente de ellas, siempre me preocuparé por ellas, siempre buscaré la mejor excusa para reencontrarnos, ya sea en las canchas, o donde el destino lo desee.

lunes, 6 de abril de 2009

Mi canción favorita

He pasado por muchas situaciones en las que se me plantea una interrogante: cual es tu canción favorita? Y nunca respondo lo mismo, y es que, es cuestión de épocas, estados de ánimo, momentos.
Te puedo responder mi cantante favorito, mi deporte favorito, mi postre favorito, mi tipo de comida predilecta… pero, no se cual es mi canción favorita.
Tengo muchas, demasiadas creo, pero ninguna que quiera escucharla siempre, con el pasar de los años.

Para mí, las canciones favoritas duran por un tiempo. Por ejemplo, en este momento, mi canción favorita ha pasado a ser Alma en libertad de Jorge Villamizar. Hace un par de semanas era I´m yours de Jason Mraz. Y así podría seguir.
Cuando una canción me gusta, y la convierto en mi favorita, la escucho cuando puedo, a la hora que pueda, y donde pueda.
Y creo que ahí esta el problema. Creo que me auto saturo de la canción, genero un natural hostigamiento por escuchar mañana, tarde y noche una misma canción.
Es como cuando escuchas A llorar a otra parte en todas las radios de lima, y por todos los grupos habidos y por haber. Te terminas cansando y haces un automático NEXT mental.

No se aún que debería tener una canción para que se convierta en Mi canción favorita, no se si exista, si existió o si existirá. Pero, creo que estoy más tranquila así, ya que tengo una lista interminable de posibles títulos que podrán convertirse en esa canción, que con solo escucharla, me hará recordar mil y un situaciones, o simplemente, me haga sentir a gusto.



domingo, 5 de abril de 2009

Mil y un lesiones II

Con este primer yeso, abrí una ventana que hasta ahora no logro cerrar. He tenido realmente mil y un lesiones. Todas jugando basket, ya sea en un partido oficial, en partido de practica o simplemente entrenando. Aun no se como mis papas no me han amarrado a la cama para que ya deje de jugar.
Pero bueno, si creen que exagero, puedo enumerar algunas: 2 yesos en el tobillo izquierdo: 3 yesos en el tobillo derecho; 1 tabladillo en el dedo gordo de la mano derecha; 1 yeso en la nariz; por lo menos 4 esguinces en el tobillo derecho y 5 en el izquierdo (q por suerte no implicaron enyesarme, pero si vendarme y no poder jugar un tiempo); 2 operaciones en la rodilla derecha, y así podría seguir, de hecho, solo menciono las lesiones más graves, xq en cierta forma opacaron a las que supuestamente fueron “leves”.

Pero bueno, una de las lesiones que más recuerdo, por lo aparatoso, es cuando me enyesaron la nariz.
Esta lesión también la sufrí en el cole. Estábamos entrenando, como siempre, y ya estaba por acabar el entrenamiento, así que estábamos en el momento de la pichanga. Todo iba bien, nos divertíamos, chongueábamos (como cualquier pichanga), y ya la entrenadora había gritado: ultima canasta y nos vamos. Es así como recibí el balón, y decidí que yo debía meter esa última canasta. Di bote y a toda velocidad, corrí hacia el aro. Obviamente, no todo seria sencillo, y una amiga decidió intentar bloquear mi intento de encestar. Luego de correr a mi lado unos segundos, mi pie choco con algo, e inmediatamente perdí el equilibrio, mi cuerpo se fue hacia adelante, todo paso para mi muy rápido, casi ni lo recuerdo. Solo recuerdo estar en el piso, boca abajo, y escuchar pasos que se acercaban de manera acelerada a donde yo estaba. Al momento de voltearme, y abrir los ojos, vi muchas caras, pero todas con una característica: vi susto en ellas. Me preguntaron, como se suele hacer siempre: estas bien? (claro, estoy perfecta, no me ven??) Pero bueno, yo no sentía mayor dolor, solo me molestaban los raspones que tenia (xq jugábamos en cancha de cemento). Así que me levantaron, y me llevaron al toque a lavarme la cara, fue ahí cuando entendí que las cosas no estaban del todo normales, porque al meter mi rostro en el chorro de agua, el color que caía no era transparente, sino que se tornaba rojizo. Fue recién en ese momento que me asuste, xq no sabia de donde procedía la sangre, y peor aun, no sabia q tenia en la cara: estaba entera? Mis amigas vieron que mucha de la sangre salía de un corte que me había hecho en el labio, pero, tb sangraba mi nariz. Así que me llevaron al gran tópico de mi colegio, donde, la monjita de ese momento, decidió echarme una pomada (q no se realmente q era, solo espero que no haya sido crema para los hongos o algo así), mientras esperábamos a mi papá, al que ya habían llamado.
Mi padre llegó y me llevo al toque a la clínica, en donde me sacaron una placa, y me hicieron esperar un rato. Yo ya sentía el dolor, y este se localizaba ahora en mi nariz, la cual estaba un poco hinchada, pero por suerte, entera. Lo sorprendente fue, que luego de sacarme la placa, los médicos de ese momento me indicaron, que el otorrino no estaba, y que debía regresar mas tarde, pueden creerlo?? Pero bueno, no me quedaba de otra, así que me fui a mi casa, casi como si nada, y regrese horas mas tarde a la clínica. El otorrino vio mi placa y me mostró la lesión: tenía un pequeño esguince en el tabique, y una pequeña desviación, traducido, debía enderezarlo. Lo que siguió, fue lo más doloroso que pude sentir, y aunque suene ilógico, o extraño, fue cuando aplico la anestesia, y es que se sentía como un ardor espantoso que recorría la nariz, la frente y los ojos. Luego de eso, ya nada molestaba, y el doctor pudo proceder a enderezar la nariz, para lo que tuvo que meter en cada fosa nasal una especie de tubito, y luego de un movimiento, la nariz ya estaba en su sitio.
Es así como mi nariz fue decorada con un pequeño yeso blanco, que la cubrí, y encima del yeso, esparadrapo, que iba desde mis cachetes hasta la frente, es decir, si esto hubiera pasado en halloween, ya tendría el disfraz perfecto.

Pero bueno, tras 1 semana de yeso, volví a la normalidad, y claro está, a retomar los entrenamientos rogando por que no me vuelva a lesionar (aunque, muy dentro de mí, sabía que, lamentablemente, tarde o temprano volvería a pasar)

sábado, 4 de abril de 2009

Mil y un lesiones

Yo juego basket desde que estoy en 6to grado de primaria. Me inicie, casi de casualidad, antes practicaba atletismo en el cole, y un día, recuerdo que mi amiga Helen me dijo: tú corres rápido, deberías entrenar basket. Bueno pues, le hice caso, y empecé a entrenar basket, y desde ahí no lo dejé. Pero, es así como también iniciaron mis mil y una lesiones.

No se exactamente cómo o cuándo pasó la primera lesión, pero, de que fue en la época del cole, de eso estoy segura. Creo que fue un día, durante un partido de Adecore; de hecho, fue algo cómico, porque, se dio el salto inicial del partido, la pelota fue arrojada hacia donde yo estaba, así que salté para agarrarla, pero una petiza (sí, era enana, una niña que aún no desarrolla del todo), decidió que la mejor manera de robarme el balón era empujándome en el aire. Es así que, a pesar de sus escasos 20 kilos, me empujó, y caí sobre mi tobillo, el cual (como es claro) se dobló. Yo, con la cólera, pensé: chibola de miércoles, ya fuiste!, y cual matona decidí levantarme para aplicar mi venganza. El problema fue, que no pude dar un paso, mi tobillo no estaba normal, ese dolor no era normal. Y bueno, al suelo de nuevo.

Al sacarme la zapatilla (misión casi heroica porque no quería ni que me toquen por el dolor), mi tobillo había tomado un color fuera de lo común, y el tamaño era ya demasiado. Si quieren compararlo con algo, busquen un camote morado en sus casas, y entenderán como estaba mi tobillo en ese momento.
El hielo llegó de inmediato y lo colocaron encima de mi tobillo que a gritos pedía ser curado.
Pero, a mi más me preocupaba el saber si podría volver a jugar ese partido, y más cólera me daba, ver mi tobillo en ese estado, xq sabía que no podría retorarnar a la cancha ese día.
Es así q, luego de terminar el partido, me llevaron a la clínica más cercana, y luego de sacarme placas, y revisarme (y yo soportando cada vez más dolor), el doctor decidió que lo mejor para esa lesión, era un yeso. Lo primero que pensé fue: me fregué, no puedo jugar en lo que falta del campeonato. Pero bueno, no podía hacer nada, estaba en la clínica, con mi mamá, y yo era demasiado chibola para negarme al yeso. Así que el doc me puso el yeso de esos antiguos, blancos, inmensos, horribles.

No estoy segura si ésta es la primera lesión que tuve por jugar basket, pero si estoy segura que es la primera más grave que me pasó… el problema, es que no fue la única, ni la última…

viernes, 3 de abril de 2009

Impactante

Hace un par de semanas trabajé con la oficina central de registro, matriculando a los chicos que vienen de otros países. La matrícula era hasta la 1pm, y uno de los últimos chicos en entrar, llamo nuestra atención, bueno, básicamente de las chicas, por que este caballero, era realmente simpático. Pero bueno, el chico se matriculo, y se quedó sentado un rato, y nos comentó que estaba esperando a un amigo, que también debía matricularse.
El chico conversaba con nosotras, y nos contaba que venía de gringolandia, que estudia actuación, y que ya tenía medio año en nuestro país.
La cosa, es que, el chico se retiro, porque ya su amigo habia llegado, pero, al rato regresó, y nos entregó unas tarjetas, en las cuales decía: What is the smile trek?
El chico nos explico que él forma parte de un grupo, llamado The Smile Train, que apoya a los chicos con labio leporino, para que estos puedan ser operados.
Además, en la tarjeta también estaba una dirección, para que veamos en youtube, un video sobre este grupo, y nos explico que la idea es que, este video tenga la mayor cantidad de vistas posibles, para que inmediatamente ellos puedan solicitar contribuciones.
Bueno, entonces, los dejo con el video, que espero, las pocas personas que lo vean, puedan colaborar con la causa, unicamente transmitiendo el video a sus contactos.


jueves, 2 de abril de 2009

Lo que haces durante una clase aburrida

- Miras por la ventana y buscas algo interesante para ver, y quizás algunos, ya más aburridos, estén seriamente pensando en tirarse.

- Escribes ideas, pensamientos, o como yo, lo que postearé luego en mi blog.

- Dibujas, aunque no sepas hacerlo, quizás casitas, perros, o lo que sea que se te ocurra.

- Mandas sms a quien sepas que te va a contestar o mandas sms masivos, esperando que alguien se compadezca y te responda.

- Conversas con tu compañero, rogando por que el profe no te interrumpa y mande callar.

- Lees cosas de otros cursos, de paso que así luego tendrás más tiempo libre y una preocupación menos.

- Lees revistas o periódicos, y buscas el crucigrama o cuanto juego encuentres en estos.

- Pintas, ya sea en el cuaderno, en las manos o la carpeta.

- Escribes en la agenda y llegas a organizarte por lo menos un par de semanas.

- Escuchas música, pero caleta, e intentas no cantar cuando escuchas la canción que te gusta.

- Si tienes lap top, navegas o chateas, pero debes recordar quitarle el sonido para no escuchar el tucutin del msn.

- Miras al profe con cara de: si claro, entiendo todo lo que dices; pero en realidad piensas: a que hora acaba esta clase!!??

- Miras el reloj cada 5 segundos pensando que así pasarás más rápido el tiempo.

- Tomas agua hasta el cansancio, como si esto ayudara en alguna forma, cuando en verdad solo te dan ganas de ir al baño, y el tiempo se hace mucho mas largo.

- Miras lo que tiene tu billetera, y decides que es momento de hacerle una limpieza y botar lo que no sirve.

- Buscas acomodarte de tal manera que puedas cabecear, sin que nadie se de cuenta.

- Miras a todos tus compañeros preguntándote: porque todos participan!?!?!?

- Anotas cuantas veces repite tu profesor alguna muletilla, y si no la tuviera, la inventas.

… y tu? Qué haces durante una clase aburrida?

miércoles, 1 de abril de 2009

Ingratitud

Ingrat@: Desagradecido, que olvida los beneficios recibidos.

La ingratitud es una de las cosas que menos comprendo. Cómo una persona puede llegar a ser ingrata con otra? Para mí, la ingratitud se da, cuando dos personas que se comunicaban mucho, y solían ser patas, ahora por algún que otro motivo, dejan de hacerlo. Pero, ese es entonces motivo para ser ingrato con un amigo?
Creo que todos en algún momento de su vida han sido ingratos, ya sea con un amig@, con tus padres, con tus familiares. Y probablemente, esto siempre pase, sin que uno lo quiera, o se de cuenta. Lo feo está, en recordar a esa persona, cuando necesitas un favor, o cuando algo malo le pasó.

Y buscando en algunos escritos, encontré el que les mostrare a continuación, y que puede demostrar que no son recientes mis interrogantes sobre la ingratitud.

Si esto no será como antes,
Prefiero que no sea nada,
Y no pensar que el tiempo será mi único y mejor aliado,
Cuando en verdad se puede convertir en mi verdugo.
Tiempo que ya paso,
Que sigue pasando,
Y que no deja de pasar.
Y cuando parece que quiere ser mi aliado,
Decide darme la espalda y empezar a retroceder,
Y retrazar mi avance.
Y me hace sentir inútil,
No me deja ser feliz,
Y busca que me arrepienta de lo hecho.
Pero aunque ingrato a veces,
El tiempo siempre estará ahí,
Y confiare que él me dará la mano que tanto necesito,
Y lograr así…
Que todo sea como antes.

Pero, bueno, así somos, ingratos, y aunque no sea algo agradable, hemos aprendido a vivir así; pero, así como yo puedo confiar en el tiempo, creo que también podemos confiar que aquellos que fueron ingratos en algún momento, dejaran de serlo, tarde o temprano.