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miércoles, 4 de noviembre de 2009

Ayer

Ayer, luego de algunos días de esperar me fui a entrenar.
Debo confesar que la pereza se quería apoderar de mí.
La flojera intentaba ganarle a mis ganas de volver a las canchas.
Luego de una llamada a mi entrenador, y de confirmar que no iría por las puras, me dirigí a mi cuarto a ponerme la ropa que ya hace mucho había dejado de usar.

No me sorprendió ver mis zapatillas con polvo.
No me sorprendió que mi ropa tenga ese tufillo ha guardado que me suele dar alergia.
No me sorprendió encontrar mi rodillera con moho.

Era lo esperado.
Todos mis implementos me esperaban.
Ya me esperaban desde hace unos 6 meses.
Me esperaban desde que las usé por última vez.
Desde que las volví a desempolvar en la época universitaria.

Ayer fue extraño tomar el carro en un sentido que ya había olvidado.
Ayer fue raro abrir mi billetera para mostrar mi carnet universitario.
Ayer vi muchas caras nuevas.
Ayer sentí la universidad distinta.

Encontré muchos cambios.
Muchas cosas distintas y nuevas.
Y por primera vez me sentí ajena.
Me sentí extraña, casi una intrusa.

Pero todo cambió al ver el coliseo.
Todo cambio porque me sentí a gusto.
Todo cambio porque me sentí en mi zona, en mi barrio, en mi espacio.

Al pisar su suelo mi rostro se ilumino.
Al pisar su suelo mi sonrisa se expandió.
Al pisar su suelo mis pies se sintieron a gusto y solo esperaban para empezar a correr.

Ayer me sentí a gusto al regresar al deporte.
Ayer me reencontré con amigos que había dejado de lado,
Que había dejado en un segundo plano.
Pero que por suerte me recibieron con los brazos abiertos.

Fue genial el recibimiento.
Porque fue como si nunca lo hubiera dejado.
Como si solo un día antes hubiera entrenado.
Como si nada.

Me encanta el deporte.
Me encanta sentirme libre.
Saber que puedo vestir como me de la gana y no ser criticada por eso.
Saber que puedo gritar a todo pulmón y que nadie me dirá que me calle.
Saber que puedo correr y sudar, sin que me sienta incomoda.
Saber que puedo comportarme como una niña, sin miedo al que dirán.
Sin preocuparme por la edad.
Sin importarme si estoy enferma.

Ayer el entrenamiento llegó a su fin a las 9:30pm.
Y me sentí súper bien.
Me sentí muy a gusto.
Me sentí contenta.
Y me despedí con una promesa clara y directa: Volver.

sábado, 30 de mayo de 2009

Nervios

Los nervios me invaden. Hoy después de mucho tiempo, regreso a las canchas.
Se siente como la primera vez que jugué un partido. Como la primera vez que vestí la camiseta, y salí a la cancha a dar el todo por el todo.
Estoy nerviosa, y quizás hasta con miedo.
Hoy después de la operación, jugaré.
Tendré que sacar el polvo de mis zapatillas.
Mi ropa deportiva, que antes era lavada a diario; dejará de ser un bulto en el cajón.

Estoy nerviosa, estoy fría. No puedo ni dormir.
Mi corazón se acelera. Es como si nunca hubiera jugado.
Ya quiero que sean las 7pm. Ya quiero que empiece el partido.

Pero igual tengo miedo. Hace 8 meses que me operaron
Hace 8 meses que no juego un partido.
Y mi corazón se acelera más. Pienso que quiero jugar como siempre, pero, sé que no será del todo posible.
Mi inconsciente es aún más fuerte, y sé que no me permitirá jugar como yo quisiera.
Pero no importa, igual juego.
Ya me perdí otras “últimas veces”
Esta vez no me pierdo mi último interfacultades.

Llego la hora...
… nos vemos en la cancha.

martes, 5 de mayo de 2009

Parciales!!

Ya llegamos a la semana de parciales, y la tensión en la universidad se siente. Vemos como la biblioteca rebalsa de su capacidad normal; vemos colas para sacar libros, mas grandes que para el concierto de maiden o de oasis; las salas de estudio se abarrotan, y ya falta poco para que la gente se siente una encima de la otra; en los jardines las parejas dejan de ser las protagonistas, y ahora vemos a gente con lap tops, o leyendo; en las cafetas, la gente desayuna, almuerza y cena, todas las lecturas o cuadernos que tengan.
En sus casas, la gente tiene la PC prendida todo el día haciendo trabajos, el MSN, está de adorno; y solo vemos abiertos el Word, el Excel o el Power Point.
Las ojeras aparecen durante esta semana, la gente se amanece estudiando, se acaban el café de sus casas, y dejan sin red bull a las bodegas.

Todo esto porque, pretenden aprender, entender o terminar trabajos en UNA semana. Todo aquello que no han aprendido, entendido o hecho en medio ciclo.

Por eso, el estrés se siente en el ambiente, los rostros preocupados se multiplican, y muchos caminan sin destino fijo.

Pero bueno, esta tortura dura una semanita, los más fuertes sobrevivirá, los mas débiles se quedaran en el camino. Y así, solo nos quedara esperar la semana que le gana de lejos a la semana de parciales: LA SEMANA DE FINALES…