lunes, 28 de septiembre de 2009

No quiero

La flojera invade mi cuerpo todos los lunes. No quiero levantarme, no quiero despegar mi cuerpo de mis sabanas calentitas. No quiero poner un pie fuera de la cama para ponerlo en la fría sandalia. No quiero salir de mi cuarto para meterme al baño y quitarme la cara de muerta.

No quiero regresar a mi cuarto para cambiarme. No quiero acercarme a la cocina a prepararme el desayuno (que solo es un café). No quiero guardar mis cosas en la cartera. No quiero tener que pensar que ropa ponerme.

No quiero terminar de cambiarme porque eso significa que la hora de partir de mi casa se acerca. No quiero apagar la tv ni la luz de mi cuarto, porque eso pasa cuando salgo de él camino a la puerta de mi casa.

No quiero tomar mis llaves, y mis pies quieren caminar en sentido contrario.
No quiero despedirme de mi madre porque eso implica que ahora si llegó el momento de salir.

Ya son casi las 7am y me toca salir. Son casi las 7am y debo irme cuanto antes al paradero para no llegar tarde al trabajo.

No quiero

sábado, 26 de septiembre de 2009

Carteras que duelen

Hoy fue una mañana más. Una mañana de levantarme temprano, para ir al trabajo. Aunque bueno, hoy tenía chance de dormir una horita más porque mi hora de ingreso los días sábados es a las 9am.
Tome la combi acostumbrada, que me llevaría al ovalo de Miraflores, donde hago conexión hacia mi chamba.

A cierta altura de mi camino logré conseguir asiento. El carro estaba con regular gente parada, y a lo lejos escuchaba al cobrador gritar: “avancen por favor, al fondo hay sitio. Colabore pues señorita”. No le prestaba atención, y me concentraba en la música que escuchaba.

En algún momento subió una señora, no muy mayor, y se paró cerca de mi asiento. Traía una gran cartera que parecía de piel de tigre, y, tal como hacemos las mujeres, la puso delante de ella.

Llegamos a la mitad de mi recorrido, y el carro empezó a correr como si lo persiguiera la policía. Yo no me hacía problemas, porque había salido algo tarde de casa y debía llegar al trabajo.

La señora con la cartera de tigre, empezaba a tambalearse por la velocidad que cada vez iba en aumento. El carro frenaba en seco, aceleraba de improviso, y tanto la gente parada como la sentada sufrían por los temerarios movimientos.

Yo veía cada vez más cerca de la señora y su cartera, y ya me disponía a pararme para darle mi asiento, puesto que la señora no aguantaba más el viaje (y para variar no había caballeros en la combi que le pudieran dar su asiento).

Cuando mi cabeza ya pensaba que era mejor darle mi asiento, el carro frenó en seco, y con la frenada, la cartera de tigre decidió empotrarse en mi ojo derecho. Fue un golpe seco directo al hueso de la parte inferior de mi ojo derecho, justo con la punta de la cartera, que, lamentablemente no era de un material suave.

No hice otra cosa que cerrar el ojo, y llevarme la mano a la cara. Me dolía, y las lágrimas no tardaron en salir. No es que empezara a llorar, solo brotaron lagrimas ya que tengo la vista sensible (no puede entrarme nada al ojo porque me lagrimea). Escuché a la señora decir: ay perdón!... y sentía que me tocaba la cabeza en evidente arrepentimiento y preocupación. Yo no decía nada, solo estaba con la cabeza abajo, y seguía tocándome el ojo.
Saque mi espejo y me mire en él, rogando por no ver un gran golpe o herida. Por suerte, mis ruegos fueron escuchados, y mi ojo estaba intacto, algo rojo, pero intacto.

Solo unos minutos después del golpe la señora se bajó, y escuchaba que le decía a alguien lo que había pasado. A mi no me interesaba, solo me preocupaba que, aquel golpe con la cartera de tigre, no traiga secuelas que luego hagan pensar que soy una mujer maltratada.

Ya son casi las 10am, a poco menos de dos horas del golpe, y el dolor aún me acompaña. Esperemos que durante el resto del día decida por fin dejarme.

martes, 22 de septiembre de 2009

A los nacidos entre 1975 y 1989 y un poquito antes también

Este post nace a raíz de un mail que me llegó el día de hoy y me hizo recordar muchas cosas. Está un poco editado, pero, lo básico está. El mail lo recibí de Alejo, y realmente me agradó. Vamos a recordar…

- Somos la última generación que aprendió a jugar en la calle y en los recreos del colegio a las canicas (personalmente solo me gustaban los colores), al trompo, a las escondidas, al mundo, al elástico, a los jaxes, y a los policías y ladrones (yo jugaba cuando paraba en la casa de mi abuelita, y nos dividíamos en hombres y mujeres… y las mujeres siempre perdíamos ¬¬), somos la primera que hemos jugado videojuegos como pimball (0.30 el rin), atari y súper Nintendo (jugando mario!), jugamos el tetris, top gear.

- Fuimos los últimos en grabar canciones de la radio en casettes y los primeros en usar walkman y el chat. (MIRC)

- Vimos Salvado por la Campana y Los años maravillosos (ahora los pasan como enlatados, durante la madrugada). Lloramos con Carrusel (viendo a Cirilo decir: no, yo decía nomás), y nos moríamos si no llegábamos a ver Nubeluz (y peor aun, moríamos si no íbamos al programa al menos una vez, era todo un reto lograr entrar).

- Somos la Generación de Hola Los Magnificos, Miami Vice, los Thunder Cats, los Transformers, He-Man, Calabozos y Dragones, las Tortugas Ninja, Looney Tonnes, Supercampeones, Los caballeros del zodiaco, de los pitufos, La Pantera Rosa , Los Picapiedras, el pájaro loco; y también Candy (quien sufría junto a miles de niñas por no estar con Anthony).

- Los que crecieron escuchando a Queen, Soda, Madonna, Metalica, Kiss, Michael Jackson y Guns ´N Roses. También estaban las Azúcar Moreno, Magneto y los New Kids on the block.

- Nos emocionamos con Superman, ET, Volver al futuro (1-2 y 3), FootLose o Indiana Jones.

- Viajábamos en autos sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag.

- Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas y codos. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos a esta cuando se encendían las luces.

- No había Móviles. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila o bolsón que rara vez tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos, ruedas!!! Comíamos dulces y tomábamos bebidas, pero no éramos obesos.

- No tuvimos PlayStation 4, ni 1000 canales de televisión, ni pantallas planas, sonido sunround, mp3s, ipods, computadores e Internet, pero nos las ingeniábamos para pasarla

- Bebíamos agua directamente del caño, sin miedo a enfermarnos, y nunca escuchamos sobre el calentamiento global.

- Cortejábamos a nuestras amiguitas jugando a la botella borracha o al verdad o castigo, o también enviando cartitas; no en un chat diciendo :) xD

- Bailábamos siempre con alguna distancia de la pareja, y disfrutábamos de las fiestas con luces, cortadora y humo.


- Viajábamos en combi, siendo escolares, pagando entre 0.30 a 0.50 centavos.

- Disfrutamos del sublime en su bolsa de papel manteca (de mayor tamaño y con más maní); de las coronita de mayor tamaño y mucho mejor sabor; del original Sorrento (de mejor sabor y tamaño)

- No necesitábamos cerrar toda nuestra cuadra con rejas.

Y así, mil y un cosas más que hemos disfrutado durante una de las mejores épocas, y que nos envidien por eso. Nadie tendrá una niñez como la nuestra.
Dense un tiempo para recordar y demuestren a las actuales generaciones, de todo lo que se perdieron, y de todo lo que nosotros si logramos disfrutar.

(Los dejo con un video como para que sigan recordando)


viernes, 18 de septiembre de 2009

80 soles

Luego de trabajar 4 largos años en CEPREPUC (bajo firma de contrato), llegó el momento de dar un paso al lado y decir: gracias por todo, toca seguir mi camino.
Conseguí una chamba mejor pagada y acorde a mi carrera, por lo que no dude en presentar mi carta de renuncia.

Como nunca había renunciado a ninguna chamba, pedí ayuda a mi madre para redactar la carta. La presenté y me enteré que me correspondía una liquidación por los años de trabajo. Tomé muy favorablemente esto (quién no), me pareció lo mínimo que podía hacer la cato.

Luego de cartas choteadas porque tenían errores, por fin salió mi renuncia y con ella la liquidación.

Ya que mi papá trabaja en la cato, me dijo que me averiguaría cuándo ya estaría la liquidación para poder ir a cobrarla, y por cuánto sería.

Yo calculé: “la cato es media tacaña, que me den 50 soles por cada año que trabajé bajo contrato con ellos, estará bien. Serían 200 soles maso. Algo es algo.”

Grande fue mi sorpresa cuando mi padre llegó un día y me dijo: ah, ya salió tu liquidación………

(Se imaginan cuál fue el monto que me dijo? Calculen, fueron 4 años de trabajo, con un ingreso promedio de 300 soles mensuales. Cuánto esperarían?)

……. Es de 80 soles, me dijo.
Lo miré esperando que riera y me diga: nah, una broma, es de 200 soles. Pero mi sorpresa fue mayor al notar que hablaba muy en serio.

80 soles!!?? Solo 80 soles!!?? Por 80 soles tendré que pedir permiso en la chamba para salir temprano y cobrar eso? (porque no lo puede cobrar otra persona a menos que sea con carta notarial).
Así que no me quedaba otra que pedir permiso en la chamba, porque no iba a dejar que la cato se quede con esa plata. Así sean 20 soles.

Por suerte logré el permiso para salir temprano. Así que hoy a las 4pm me voy rumbo a la cato a cobrar mis 80 NUEVOS SOLES.

jueves, 17 de septiembre de 2009

1.20 (Con escenas editadas)

Lima 14 de setiembre del 2009
Hora: 7:20am aproximadamente
Lugar: calles de Lima, ruta Pueblo Libre – Miraflores. En una combi.

Cobrador: a ver pasajes, pasajes

Diana busca en el monedero y saca 1 sol

Cobrador: a ver pasajes

Diana le entrega 1 sol al cobrador con la esperanza que no le diga nada, sino, estaba dispuesta a pagarle los 0.20 centavos, que era consciente faltaban.

Cobrador: a donde va?

Diana: arequipa

Cobrador: que cuadra?

Diana: hasta el ovalo

Cobrador: 1.40 es hasta el ovalo

Diana: q? 1.40? no te voy a pagar 1.40. A lo mucho 1.20

Cobrador: 1.40 es hasta el ovalo pues. 1.20? no, no, 1.40?

Diana terca y fiel a su estilo (además que sabia que no era justo pagar 1.40): yo no te voy a pagar 1.40 hasta el ovalo de Miraflores. A lo mucho 1.20

Cobrador: y porque me das 1 sol? 1.40 es el pasaje

Diana: yo no te voy a pagar 1.40. Te doy 1.20 a lo mucho.

El cobrador se va requintando.
Diana no le hace caso y sigue escuchando música.

Cuadras mas adelante, se sube un sujeto evidentemente ebrio. Se paró junto a la puerta de la combi, y le empezaba a hablar al cobrador. La verdad no se que le decía porque yo estaba con los audífonos puestos, pero lo veía reírse. En sus intentos por hablar con el cobrador empujaba a otra mujer, quien incomoda, solo atinaba a empujarlo de vuelta (en vez de cambiar de lugar). Con las justas se podía mantener en pie, incluso cuando iba a pagar se le cayo la billetera y el cobrador se la tuvo que recoger porque sino el borrachín se caía.

Más adelante, el auto frena, el sujeto se tambalea y me golpea el brazo. Como el hombre estaba ebrio, preferí no decir nada y solo cambiarme de lugar. (Evidentemente fastidiada). Todos en la combi notaban el estado del hombre, pero nadie decía nada.

Luego de algunos minutos logré sentarme y como sabía que el cobrador me iba a cobrar el pasaje, empecé a cranear alguna coartada. Miré al borracho, aún parado al costado del cobrador, que le hablaba y se reía. El cobrador no decía nada, solo le seguía el juego, y ni lo miraba. Pensé, y me di cuenta que tenía mi coartada perfecta.


Minutos después, y yo ya sentada, se me acerca el cobrador con actitud matonesca

Cobrador: su pasaje

Diana: ya te pague

Cobrador: me pago 1 sol, es 1.40

Diana y ya con la coartada pensada le responde: cuando se baje ese señor de ahí (señalando al borracho) me bajo. Me ha caído encima y me golpeo todo el brazo, por eso me vine para acá. Osea, encima que dejas subir a un borracho quieres que te pague 1.40?

Cobrador: acaso yo tengo la culpa? Está ahí tranquilo. Está borracho pues, yo que voy a hacer?

Diana: como que no tienes la culpa? Quien lo dejo subir? Es tu carro y tú lo dejaste subir.

El cobrador notó que mi coartada era precisa. Pero insistió una vez más.

Cobrador: 1.40 es el pasaje.

Diana: ya te dije que no te voy a pagar 1.40, te doy 1.20, no te doy mas (conmigo no se iba a hacer el machito)

Cobrador: (asadazo) ya, ya, dame pues

Diana para evitar problemas, saca 0.50 centavos de la billetera y se la da. Recibo mi vuelto, sin renegar ni decir nada, tranquila escuchando música.

Mientras tanto el borrachito se sentó cuadras antes de llegar al ovalo, en el asiento reservado. Su paradero? Pues no lo se, probablemente barranco.


Me bajé en mi destino acostumbrado tranquila, porque, en cierta forma, me salí con la mía ;)

martes, 15 de septiembre de 2009

1.20

Lima 14 de setiembre del 2009
Hora: 7:20am aproximadamente
Lugar: calles de Lima, ruta Pueblo Libre – Miraflores. En una combi.

Cobrador: a ver pasajes, pasajes

Diana busca en el monedero y saca 1 sol

Cobrador: a ver pasajes

Diana le entrega 1 sol al cobrador con la esperanza que no le diga nada, sino, estaba dispuesta a pagarle los 0.20 centavos, que era consciente faltaban.

Cobrador: a donde va?

Diana: arequipa

Cobrador: que cuadra?

Diana: hasta el ovalo

Cobrador: 1.40 es hasta el ovalo

Diana: q? 1.40? no te voy a pagar 1.40. A lo mucho 1.20

Cobrador: 1.40 es hasta el ovalo pues. 1.20? no, no, 1.40?

Diana terca y fiel a su estilo (además que sabia que no era justo pagar 1.40): yo no te voy a pagar 1.40 hasta el ovalo de Miraflores. A lo mucho 1.20

Cobrador: y porque me das 1 sol? 1.40 es el pasaje

Diana: yo no te voy a pagar 1.40. Te doy 1.20 a lo mucho.

El cobrador se va requintando.
Diana no le hace caso y sigue escuchando música.

Cuadras mas adelante, se sube un sujeto evidentemente ebrio. Con las justas se podía mantener en pie, y en un momento que el auto frena, el sujeto se tambalea y me golpea. Como el hombre estaba ebrio, preferí no decir nada y solo cambiarme de lugar.

Minutos después, y yo ya sentada, se me acerca el cobrador con actitud matonesca

Cobrador: su pasaje

Diana: ya te pague

Cobrador: me pago 1 sol, es 1.40

Diana: ya te dije que no te voy a pagar 1.40, te doy 1.20, no te doy mas (conmigo no se iba a hacer el machito)

Cobrador: (asadazo) ya, ya, dame pues

Diana para evitar problemas, saca 0.50 centavos de la billetera y se la da. Recibo mi vuelto, sin renegar ni decir nada, tranquila escuchando música.
Me bajé en mi destino acostumbrado tranquila, porque, en cierta forma, me salí con la mía ;)

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Hoy

Hoy me levanté con ganas de gritar. Con ganas de desfogar. Hoy solo quería gritar; gritar hasta que mis pulmones digan basta, gritar hasta quedarme sin aliento, gritar hasta que mi alma no aguante más y quiera salir de mi cuerpo.

Hoy es un día frío, la mañana helada solo me desanima. Solo hace que no quiera hacer nada. Hace que prefiera estar en mi casa haciendo nada. Hace que desee estar a su lado. Hace que intente pensar que ya terminarán las largas horas de trabajo. Pero también hace que entienda que mañana todo será igual.

Hoy mis manos están más frías que nunca. Hoy mi cuerpo no se siente bien. Y aunque intente despertarlo, no logro conseguirlo. Hoy mis pies están heridos, y solo desean descansar de largas caminatas y zapatos incómodos. Hoy mis labios no quieren abrirse, no quieren decir más palabras, no quieren separarse el uno del otro. Hoy mis orejas no quieren oír más palabras, más comentarios, más ideas. Hoy mis orejas solo aceptan música, solo aceptan frases de cariño, solo aceptan tu voz.

Hoy mi mente no esta conmigo, hoy mi mente ha decidido tomarse unas vacaciones y abandonarme y dejarme a la deriva. Hoy mi mente no me ayudará, y aunque la necesito, tal vez hoy está bien no tenerla conmigo. Tal vez sea lo mejor, tal vez eso me ayude en algo.

Hoy mis sentidos no están alertas, hoy mis sentidos están sensibles, distraídos, distantes. Y aunque intente reanimarlos, no logro conseguirlo. Hoy mis sentidos seguirán en el mismo estado todo el día, porque, la verdad no pongo ningún esfuerzo en despertarlos.

Hoy solo espero que llegue el final del día. Hoy solo espero salir de aquí, subirme al carro para irme a mi casa, bañarme, y esperar que el cabello se seque para poder acostarme. Hoy solo espero que termine el día. Hoy solo espero poder decir: “hasta mañana”.

Hoy me levanté con ganas de gritar, y aunque siga con ganas de hacerlo, se que eso no pasará.
(los dejo con un video, que simplemente se me ocurrió cuando escribia este post)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

La estafa maestra

Cuando empiezas la búsqueda de un trabajo te das cuenta de muchas cosas. Te das cuenta que los avisos muchas veces no son del todo claros. Te das cuenta que no suelen decir cuáles serían tus funciones. Te das cuenta que no dicen cuánto te pagarán y mucho menos cuál será tu horario de trabajo.
Pero bueno, como buscas chamba, igual postulas, te la juegas.

Al llegar a la entrevista empiezas a descubrir muchas cosas. En primer lugar, sueles descubrir recién sobre cuál era la empresa, y es que cuando te llamaron, te dijeron toda la información en 5 segundos y con las justas lograste tomar nota de la dirección.
Luego descubres que cuando te dicen: sueldo a tratar… es que te pagarán el básico (y eso), te das cuenta que el horario de trabajo es de lunes a sábado de 8am a 7pm con 30 minutos de refrigerio.

Te das cuenta que el puesto al que postulaste había sido maquillado. Tú leíste: Ejecutiva de ventas. Traducido: te vestirás bonito y venderás sino no te pagamos.

Descubres que decía: EXCELENTE PRESENCIA, porque lo que pretenden que hagas es pararte en un grifo con una enorme sonrisa y vender gaseosa.

Te enteras que la única forma de que te paguen aunque sea el mínimo, debes vender 10 000 dólares en gaseosas por cada mes.

Te encuentras a un empleador florero, que te dice que de hecho es posible, que de todas maneras puedes lograr tus metas, que solo debes ponerte la camiseta, trabajar mil horas y si es necesario comprar tú las gaseosas.

Te enteras que tu chamba queda al otro lado del mundo, y que será necesario tomar 4 carros para llegar, pero tus jefes te dicen que no te pagaran nada porque eres practicante.

Vas pensando que postulas al área de marketing y terminan diciéndote que vas a vender lotes, y que debes usar el “marketing” para lograr vendes: marketeate pues hija!

Y así, mil y un más golpes de realidad. Mil y un realidades que te demuestran que debes de preguntar bien antes de tirarte de cabeza a una piscina vacía. Mil y un situaciones que te permiten crecer como persona. Mil y un casos que te sirven para que no exista una próxima vez.